Adiós a Zulema Galperín, la actriz que empezó arriba de un colectivo en movimiento
Tenía 90 años y un recorrido que arrancó tarde, en los noventa, y la llevó de Chiquititas y Gasoleros a un personaje de culto en Duro de domar y a una función teatral dentro de un ómnibus que circulaba por Buenos Aires.

Me entero de golpe, como tantas veces pasa con estas noticias, y todavía me cuesta acomodar la imagen: Zulema Galperín se subió por primera vez a un escenario ya grande, pasados los cincuenta, y de ahí en más no paró. La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó su fallecimiento a los 90 años, y lo que queda al revisar su camino es la sensación de una vocación que llegó tarde pero se instaló para siempre, con la naturalidad de quien siempre hubiera estado ahí.
Acompañé durante años la recorrida de Zulema por la pantalla y me crucé con su nombre en los lugares más diversos. Estuvo en ficciones de peso como Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos, y en la miniserie En París. En plataformas se la vio en Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim. Su filmografía tampoco fue menor: Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja, entre otras. Y en 2021 fue parte de Superhéroes y heroínas urban@s, la miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI, donde compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín.
Una escena que no se olvida: la del colectivo en movimiento
De todo lo que hizo, hay una imagen que me sigue resultando extraordinaria y la quiero compartir. En Fango negro, escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambataro, Zulema actuó dentro de un colectivo que circulaba por Buenos Aires mientras el público viajaba como si fuera un pasajero más. La puesta, del grupo Clan-Destino,convertía a la ciudad en escenario y a cada viaje en una función distinta. También pasó por Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, en el Teatro Arlequino. Eran propuestas con escenarios poco habituales, y eso decía mucho de la actriz que se animaba a todo.
La carrera que arrancó en la administración y terminó en Duro de domar
Antes de subirse a un escenario, Zulema Galperín pasó años trabajando en tareas administrativas. Nació el 18 de abril de 1936 y se acercó a la actuación durante la década de 1990. En 1997 arrancó su formación en el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio y después siguió en otros espacios. Se afilió a la Asociación Argentina de Actores y Actrices en 2000 y nunca cortó el vínculo.
El humor la cruzó en el camino y la conectó con otra generación de espectadores. Junto a Sebastián Presta le dio vida a la recordada Abuela cocainómana en Préstico, el segmento de sketches de Duro de domar, aquel programa que conducía Roberto Pettinato. Eran participaciones cortas pero unforgettable, de esas que se instalaban en la mesa de los almuerzos familiares.
Hoy la despedimos con la sensación de que nos deja una actriz de las que se hacían notar sin hacer ruido, de las que entraban a un set y dejaban algo distinto. Si alguien quiere conocerla de verdad, vale la pena buscarla en esas ficciones que todavía están disponibles y, sobre todo, animarse a ver Fango negro: la experiencia de verla actuar mientras el colectivo avanza por la ciudad es de las que no se olvidan. Hasta siempre, Zulema.
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