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Breaking Bad, la serie que se cocinó a fuego lento y terminó en la cima de la televisión del siglo

Una encuesta entre 500 figuras de la industria audiovisual coronó a la ficción de Vince Gilligan, que se emitió entre 2008 y 2013 con Bryan Cranston como Walter White.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos · 27 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

La primera escena que recuerdo de Breaking Bad no es la del desierto ni la del laboratorio: es la de un profesor de química en un guardapolvo blanco, transpirado, subiéndose a una camioneta para dar clases que nadie parece querer escuchar. Ese hombre, Walter White, interpretado por Bryan Cranston, es el corazón de una serie que acaba de ser consagrada como la mejor del siglo XXI por una encuesta que reunió las opiniones de 500 figuras del ámbito televisivo, entre ellos actores como Elisabeth Moss, Bryan Cranston y Jason Bateman, y creadores como Damon Lindelof y Noah Hawley. La distinción no es un dato menor: detrás de la elección hubo un jurado amplio, variado y con peso específico dentro de la industria.

Para quienes no la vieron, vale la pena contar de qué se trata, porque entender el punto de partida ayuda a dimensionar por qué esta historia se quedó pegada a la memoria de tanta gente. Walter White recibe un diagnóstico de cáncer de pulmón en estado terminal y, frente al miedo de dejar a su familia sin un peso, decide aprovechar sus conocimientos de química para fabricar y vender metanfetamina. Lo que empieza como una decisión desesperada se va transformando, capítulo a capítulo, en algo mucho más oscuro, donde los límites entre proteger a los suyos y perder la propia identidad se vuelven cada vez más difusos. La serie se emitió entre 2008 y 2013 y suma 62 episodios, con Aaron Paul como Jesse Pinkman y Anna Gunn como Skyler White, dos personajes que crecen a la par del protagonista y que son parte esencial de la tragedia.

De la comedia negra al drama más crudo

Yo siempre digo que Breaking Bad es una serie que cambia de tono a medida que uno la mira. En los primeros capítulos hay una comedia negra muy marcada, casi incómoda, con situaciones que mezclan lo patético y lo tragicómico. Después, a medida que Walter se va metiendo en el mundo del narcotráfico y sus decisiones empiezan a tener consecuencias cada vez más pesadas, el relato se vuelve más solemne, más serio, más oscuro. Esa transformación gradual es uno de los mayores hallazgos de Vince Gilligan, el creador, porque obliga al espectador a acompañar al personaje en un viaje del que no hay vuelta atrás.

Si nunca la vieron, o si la vieron hace años y les quedó dando vueltas, este ranking puede ser una buena excusa para sentarse de nuevo frente al televisor. Breaking Bad no es solo una serie de drogas ni un thriller policial: es, sobre todo, la historia de un hombre común que toma una decisión extraordinaria y termina convertido en alguien a quien ni él mismo reconoce. Por eso, veinte años después de su estreno, sigue dando que hablar. Y por eso, si tienen una tarde larga, les digo lo mismo que le dije a un amigo la semana pasada: pónganla, aunque sea desde el primer capítulo, y déjense llevar. Vale la pena.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos

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