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Diario Dos Voces

Créditos a familias: la mora trepa al 12,8% y las tasas personales se resisten a bajar

El indicador de irregularidad en los hogares duplica el promedio general del sistema financiero, que en junio cortó una racha alcista de 19 meses al ubicarse en 7,6%. La presión fiscal encarece los préstamos y los bancos intensifican las refinanciaciones como principal vía de salida.

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Martín SáezVitivinicultura y economía · 3 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

El 12,8% de la cartera de préstamos bancarios destinada a las familias argentinas se encuentra en situación de mora, según datos del Banco Central. El número duplica con holgura el promedio general del sistema financiero, que cerró junio en 7,6%, apenas una décima por debajo del 7,7% registrado en mayo. Esa mínima baja alcanzó para interrumpir una secuencia alcista que se había sostenido durante 19 meses consecutivos, aunque los niveles de irregularidad continúan siendo elevados para los deudores individuales.

Tasas que no acompañan el descenso corporativo

El comportamiento de las tasas de interés muestra una brecha marcada entre el segmento corporativo y el consumo. Las tasas que enfrentan las empresas por financiamiento cayeron a aproximadamente una quinta parte del valor que presentaban en el momento de mayor incertidumbre, mientras que las tasas aplicables a préstamos personales a personas humanas se mantienen en torno a las tres cuartas partes del pico registrado en 2025. La diferencia traduce un encarecimiento relativo del crédito al consumo frente al crédito productivo, en un contexto donde las familias ya absorben cuotas que comprometen una porción significativa de sus ingresos mensuales.

De acuerdo con datos del Banco Central, los impuestos y tasas —incluyendo aportes provinciales, municipales y el IVA— representan alrededor del 25% del costo financiero total promedio de un crédito. Esa carga fiscal actúa como un sobrecosto estructural sobre el acceso al dinero y, según describen los especialistas consultados, complica los procesos de regularización de deudas morosas, dado que encarece tanto la cuota original como las eventuales refinanciaciones.

La cadena del encarecimiento

  • El deudor paga una tasa nominal que ya incluye el premio por riesgo.
  • A esa tasa se le suma la presión tributaria, que en promedio representa 25% del costo financiero total.
  • El resultado es un crédito al consumo más caro que el crédito corporativo, pese a la baja de tasas de política monetaria.
  • Las familias con menor margen de ahorro son las que más rápido caen en mora ante cualquier imprevisto.

Refinanciaciones: el camino que eligen los bancos

Frente a este cuadro, las entidades financieras vienen acelerando la implementación de refinanciaciones sobre la cartera irregular. La operatoria consiste básicamente en extender los plazos originales y, en ciertos casos, ofrecer tasas más bajas para que los deudores puedan reencuadrar sus compromisos dentro de cuotas acordes con sus ingresos. Desde el Banco Central se señaló que esa vía constituye la herramienta más efectiva para reducir los niveles de mora, al tiempo que se descartaron tanto esquemas de asistencia externa al sistema como eventuales cambios en las reglas de clasificación de deudores. Con la vendimia 2025-2026 ya cerrada en términos de política monetaria, el foco para los próximos meses pasa por observar si el crédito corporativo sigue abaratándose y si esa tendencia termina, en algún punto del nuevo ciclo, por trasladarse también a las tasas personales —algo que, hasta ahora, no ocurrió—.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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