Cuando la confusión llega de golpe: cómo distinguir un cuadro urgente de demencia en los adultos mayores
Una farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic advierte que la desorientación repentina puede ser un episodio de delirio, reversible si se trata la causa que lo dispara. Claves para que familias y cuidadores no pasen por alto la señal.

Yo conozco de memoria los pasillos de la clínica de barrio de Parque Patricios, donde mi madre atiende a sus pacientes, y cada vez que entro me cruzo con algún familiar que me pregunta por qué su viejo, de un día para otro, no reconoce la casa o se pone agresivo a la hora de la merienda. La respuesta que repite mi madre, y que ahora respaldó Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic, es siempre la misma: atención médica inmediata, porque lo que parece un paso más de la demencia puede ser un cuadro de delirio que tiene solución.
La distinción no es un detalle clínico menor. Torbic explicó que el delirio suele instalarse en horas o, como mucho, en uno o dos días, mientras que la demencia avanza de a poco, durante meses o años, robando capacidades para las actividades cotidianas. Cuando el cambio es brusco, la prioridad pasa por encontrar qué lo disparó.
Qué mirar para darse cuenta de que algo no anda
- Si la desorientación o la dificultad para seguir una charla aparecen de golpe, hay que consultar sin demora, incluso en personas con diagnóstico de demencia.
- El delirio puede advertir sobre un problema orgánico que necesita tratamiento; confundirlo con demencia demora la evaluación y deja la causa sin atender.
- Una persona con delirio puede alternar momentos de lucidez con otros de confusión dentro de la misma jornada.
- La dificultad para concentrarse en lo que pasa alrededor y los cambios de conducta, como mayor retraimiento o agresividad respecto del comportamiento habitual, son señales para agudizar la mirada.
- En las primeras etapas de la demencia la atención suele conservar una mayor estabilidad, así que una alteración marcada llama la atención.
- Los episodios de delirio son frecuentes durante internaciones, sobre todo en cuidados intensivos, y el riesgo crece cuanto más se prolonga la hospitalización.
- Tratar el desencadenante muchas veces permite revertir la confusión, algo que no ocurre con la demencia.
La farmacéutica fue clara al describir el escenario: en muchos casos, el cuadro se presenta en personas que ya conviven con un deterioro y el entorno lo adjudica al avance natural de la enfermedad. Ahí es donde se pierde tiempo valioso. Por eso insistió en que cualquier cambio respecto del estado habitual merece una evaluación médica inmediata, sin dar por sentado que es parte del proceso.
“El delirio puede advertir sobre un problema en el organismo que necesita tratamiento. Interpretarlo como una manifestación de demencia puede demorar la evaluación y dejar sin atender la causa que lo desencadenó.”Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic
Lo que sigue faltando en el barrio
En mi recorrida por el centro de jubilados de San Telmo, doña Elsa me cuenta que su marido lleva tres meses con confusión intermitente y nadie en la salita del barrio le dijo que podía ser otra cosa. El municipio, consultado por este portal, respondió que los equipos de gerontología comunitaria están reforzando la capacitación en detección temprana de delirio, pero todavía no hay un protocolo domiciliario unificado para que las familias sepan qué registrar y a quién llamar primero. Mientras tanto, la recomendación de Torbic sigue siendo la más concreta: si la desorientación aparece de golpe, no esperar a la próxima consulta, porque las horas corren y la causa, muchas veces, se puede tratar.
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