Cuatro años y medio de prisión para un enfermero rosarino que vendía fentanilo y otras drogas de uso hospitalario
Luis Benávídez, trabajador del Policlínico PAMI II de Rosario, reconoció haber sustraío medicamentos del establecimiento donde se desempeñaba desde 2014 y comercializarlos por redes sociales. Un juez federal homologó el acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía y la defensa.

La condena contra Luis Benávídez, enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario, comprende cuatro años y seis meses de prisión efectiva y una inhabilitación de igual duración para ejercer la profesión y desempeñar cargos públicos. La sentencia fue homologada por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros en una audiencia realizada el 4 de septiembre, tras un acuerdo pleno entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa.
Los cuatro delitos acreditados
- Comercio de estupefacientes, por la venta de fentanilo.
- Comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, a partir del bromuro de vecuronio.
- Hurto, por la sustracción de medicamentos del lugar de trabajo.
- Tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, vinculada a una pistola secuestrada durante uno de los allanamientos.
De acuerdo con el expediente, el enfermero se desempeñaba en el PAMI II desde 2014 y obtenía allí las sustancias que después ofrecía por redes sociales con fines de consumo recreativo. La investigación acreditó que coordinaba las entregas a través de mensajes de texto y audios.
La pesquisa que se originó tras la muerte de un comprador
La causa se abrió a partir de la denuncia del padre de un hombre de 37 años hallado sin vida en su departamento el 9 de agosto de 2023. El familiar aportó a la Unidad Fiscal Rosario el teléfono y documentación de la víctima, y señaló que su hijo consumía fentanilo y otras sustancias que le compraba a un enfermero.
El análisis de las conversaciones y los mensajes de audio almacenados en ese celular permitió reconstruir la modalidad de venta y vincular a Benávídez con la comercialización. En ese dispositivo, de acuerdo con el expediente, quedaron registrados los intercambios en los que el trabajador ofrecía sustancias de uso hospitalario y coordinaba su entrega.
La investigación inicial por la muerte había quedado archivada en la justicia provincial. La autopsia no logró establecer una causa de muerte y el laboratorio no contaba con las técnicas necesarias para confirmar la presencia de vecuronio. Aunque no se descartó un origen toxicológico, el resultado no permitió atribuir el fallecimiento a una sustancia específica.
El procedimiento abreviado y los próximos pasos
Benávídez reconoció los hechos, su intervención, las pruebas de la acusación, la calificación legal y la pena solicitada. Con la homologación del juez Vera Barros, la sentencia quedó firme y el enfermero deberá cumplir la prisión efectiva en un establecimiento del Servicio Penitenciario Federal. La próxima instancia prevista en el expediente es la ejecución de la pena y el inicio del cumplimiento de la inhabilitación profesional y para cargos públicos.
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