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Damon Lindelof cierra el debate sobre "Perdidos": la isla fue real y los "flash sideways" fueron otra cosa

A más de quince años del final de la serie, el cocreador volvió sobre la teoría del purgatorio, explicó el origen budista de la última temporada y recordó cuándo se decidió el cierre.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · 28 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

A más de quince años del final de "Perdidos", su cocreador, Damon Lindelof, volvió sobre uno de los debates más persistentes de la televisión reciente y despejó la duda que dividió a los fanáticos durante años: la isla no fue el purgatorio y todo lo que ocurrió allí fue real, en los términos del relato principal de la serie. La aclaración alcanza también a la Iniciativa Dharma, que según el guionista existió tal como se mostró en pantalla, y al destino posterior de Hurley y Ben, que quedaron a cargo de la isla una vez concluida la historia.

El verdadero significado de los "flash sideways"

La línea narrativa paralela que se desplegó en la sexta temporada, en la que los personajes no se conocen y el vuelo Oceanic 815 nunca se estrella, no representa una realidad alternativa ni una paradoja temporal, según la explicación que Lindelof reafirmó en declaraciones recientes. En su lectura, ese recurso corresponde a la experiencia de los personajes después de la muerte, un estado intermedio que la serie construyó a partir de una referencia concreta.

Esa referencia es el Bardo Thodol, conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos, cuyo concepto de Bardo describe un estado en el que una persona muere pero no toma conciencia de que está muerta, y nadie puede comunicárselo, aunque sí puede recibir señales. "La idea de Bardo es un lugar al que vas cuando mueres pero no sabes que estás muerto. Nadie puede decírtelo", resumió Lindelof, en una cita que funcionó como clave interpretativa de toda la sexta temporada.

Sobre el purgatorio, la posición del cocreador fue tajante y la repitió en más de una oportunidad: "Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien". En esa línea, el último fotograma de la serie, con Jack cerrando los ojos, pertenece al hilo principal de los hechos y no a un plano simbólico o ultraterreno.

  • El cierre con la muerte de Jack se decidió entre la tercera y la cuarta temporada, cuando los guionistas advirtieron la simetría entre el ojo que se abre en el piloto y el que se cierra en el final.
  • Los viajes en el tiempo, introducidos sobre el cierre de la cuarta temporada, sirvieron para que el público leyera los "flash sideways" como una paradoja temporal y no advirtiera antes de tiempo su verdadero sentido.
  • En la sexta temporada, los personajes empiezan a recordar episodios vividos solo en la línea principal, lo que empuja al espectador a preguntarse cómo pueden evocar hechos que, en esa realidad paralela, nunca sucedieron.
  • La explicación de Lindelof conecta con el concepto budista de Bardo y deja a Hurley y Ben como quienes continuaron operando la Iniciativa Dharma una vez finalizado el relato.

De este modo, la relectura ofrecida por el cocreador no agrega un capítulo nuevo a la serie, sino que precisa la arquitectura de la que ya estaba en pantalla: una historia de seis temporadas anclada en hechos, cuya última capa narrativa apela a una tradición religiosa oriental para representar lo que ocurreles a los personajes una vez atravesado el desenlace.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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