Dólar en pausa: el Banco Nación sostiene los $1.535 y el blue se queda en $1.550, en una jornada sin movimientos para el ahorrista
La cotización minorista amaneció sin variantes este martes 22 de septiembre, con el mayorista cerrando en $1.514 tras una baja de 50 centavos y un acumulado mensual que todavía corre detrás de la inflación esperada.

En la apertura de la rueda cambiaria de este martes 22 de septiembre, el dólar se mantiene en los mismos valores que viene exhibiendo en las últimas jornadas para el público minorista, una fotografía que el portal de noticias reproduce con las cifras difundidas por las entidades financieras y por el Banco Central de la República Argentina. En la pizarra del Banco Nación, la cotización vendedora permanece en $1.535, sin alteraciones respecto del cierre previo, mientras que el dólar blue se negocia en las cuevas porteñas a $1.550, también sin variantes en lo que va del día.
Para quien sigue la evolución de la divisa como referencia de sus ahorros, la quietud de la jornada constituye el dato saliente: el promedio vendedor minorista informado por el BCRA se ubica en $1.534,22 y el comprador en $1.482,51, configurando un spread de poco más de cincuenta pesos entre lo que una persona paga para hacerse de billetes y lo que recibe cuando los entrega a la entidad. Esa brecha, relativamente contenida en términos históricos recientes, refleja un mercado calmo y sin tensiones cambiarias explícitas en la rueda.
El mayorista retrocede 50 centavos y cierra en $1.514
El segmento mayorista, donde operan bancos, empresas e instituciones convalidando las grandes puntas de la plaza, mostró una dinámica distinta a la quietud minorista. El último cierre registrado fue de $1.514, después de una baja de 50 centavos respecto de la jornada anterior, en una rueda que totalizó operaciones de contado por USD 605,9 millones. La distinción es relevante: ese precio corresponde al ámbito interbancario y resulta sensiblemente inferior a la cotización que encuentra el ahorrista al consultar el mostrador de una sucursal, diferencia que se explica por los impuestos, los spreads bancarios y la operatoria propia de cada segmento.
En el balance de septiembre, el mayorista acumula una suba de apenas $5,50, equivalente al 0,4%, una cifra que se ubica por debajo de la inflación prevista para el mes, aunque la comparación debe leerse con cautela porque contrasta contra una proyección y todavía no contra el dato definitivo del Índice de Precios al Consumidor que difundirá el INDEC.
La diferencia que se lleva el eslabón minorista
Cuando se compara la foto del día con la de doce meses atrás, aparece una brecha que el propio material de base se encarga de subrayar: la variación interanual del dólar quedó 30 puntos porcentuales por debajo de la suba del índice de precios al consumidor. Esa diferencia equivale, en términos coloquiales, a una pérdida de poder de compra de la divisa frente a la canasta de bienes y servicios que relevan los organismos oficiales, un fenómeno que se explica porque la cotización minorista se mueve a un ritmo menor que la evolución de los precios internos.
Entre los eslabones de la cadena, el que termina absorbiendo la diferencia es, precisamente, el ahorrista final: en la medida en que el dólar queda rezagado respecto de la inflación, quien conserva billetes bajo el colchón pierde capacidad de compra frente a la misma cantidad de mercadería o servicios, aun cuando la cotización no muestre sobresaltos diarios. Las entidades, en cambio, capturan el spread entre puntas, y el fisco se queda con una porción vía percepciones y retenciones que se aplican sobre la operación minorista, todo lo cual conforma la estructura de costos que termina amplificando la distancia entre el mayorista y el mostrador.
Hacia adelante, el seguimiento del comportamiento mensual del dólar frente a la publicación del índice de inflación de septiembre por parte del INDEC aparece como la variable a observar, en la medida en que esa comparación permitirá confirmar o descartar la hipótesis de atraso cambiario que sugieren los números acumulados del mes. Mientras tanto, la pizarra del Banco Nación seguirá siendo, para el lector de a pie, la referencia más inmediata a la hora de tomar decisiones de ahorro en moneda dura, en un contexto donde la estabilidad cambiaria convive con un proceso inflacionario que continúa marcando el pulso de la economía doméstica.
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