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Martes, 6 de octubre de 2026
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Diario Dos Voces

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Don Julio, en pesos: cuánto sale comer en la parrilla de Palermo y por qué el tamaño de la porción redefine la comparación

Una turista difundió imágenes del menú de la parrilla del barrio porteño, donde el bife de lomo y las mollejas comparten el techo de 113.000 pesos, mientras que la provoleta estacionada se ubica en 27.000 y la morcilla, en 7.000. El repaso de los importes permite contrastarlos con otra casa de la zona y pone en primer plano el peso de cada plato a la hora de evaluar diferencias.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · · 3 min de lectura
Don Julio, en pesos: cuánto sale comer en la parrilla de Palermo y por qué el tamaño de la porción redefine la comparación

Según las fotografías del menú que una visitante compartió tras su paso por el restaurante, la carta de Don Julio —parrillada fundada en 1999 por Pablo Rivero en el barrio porteño de Palermo, abastecida con ganado Aberdeen Angus y Hereford alimentado a pasto— exhibe en la entrada un valor de 13.000 pesos para las empanadas de carne cortada a cuchillo, en un rango que se extiende hasta los 27.000 pesos de la provoleta estacionada y los 19.000 pesos de las papas fritas, mientras que el segmento de bebidas se inicia en los 13.000 pesos por unidad de cerveza y en los 17.000 pesos por copa de vino.

Los cortes principales y las achuras, con sus importes

Entre las carnes, el relevamiento de la turista —que calificó su experiencia con cinco estrellas y destacó la comida, la atención y el ambiente, además de la necesidad de reserva previa— ubica al bife de cuadril en 99.000 pesos y al ojo de bife en 101.000 pesos, en una escala que continúa con el vacío fino y el bife de chorizo mariposa a 104.000 pesos cada uno, sigue con el entrecot y el asado de tira en 112.000 pesos, y culmina en el bife de lomo, que aparece cotizado a 113.000 pesos.

En el apartado de achuras, los registros fotográficos muestran a la morcilla en 7.000 pesos, a los riñones en 39.000 pesos, a los chinchulines de novillo en 48.000 pesos, a las mollejas de corazón en 113.000 pesos y a la degustación de achuras en 181.000 pesos, configurando un abanico en el que la diferencia entre la pieza más accesible y la más cara supera los 170.000 pesos.

La comparación con otra parrilla del barrio y el peso decisivo de la porción

La lectura de los precios gana espesor al contrastarlos con los de otra parrillada de la misma zona, toda vez que el tamaño de cada plato opera como variable determinante: en el caso del bife de chorizo ancho, Don Julio cobra 97.000 pesos por 500 gramos, es decir 194.000 pesos por kilo, en tanto que en el establecimiento comparado una porción de 800 gramos se ofrece a 100.600 pesos, lo que equivale a 125.750 pesos por kilo, de modo que importes totales cercanos encubren una brecha considerable cuando se los lleva a la misma unidad de medida.

El mismo fenómeno se replica en las achuras: las mollejas se consiguen a 80.900 pesos y los chinchulines a 33.700 pesos en la otra casa, con los riñones mostrando la relación inversa al cotizarse a 41.700 pesos frente a los 39.000 pesos de Don Julio, si bien la comparación presenta un límite explícito en la medida en que no todas las porciones comparten el mismo gramaje.

Qué observar en la próxima salida

Para los próximos relevamientos de precios en parrillas, Martín Sáez —editor de la sección Vitivinicultura y economía— sugiere prestar atención a tres ejes: el importe de lista publicado en la carta, el gramaje real de cada plato y la composición del cubierto, ya que la distancia entre dos valores nominales puede achicarse o ampliarse de manera sustancial cuando se los traduce a pesos por kilogramo, una conversión que suele pasar inadvertida en la lectura rápida del menú.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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