El Fideo y una noche que pinta para vendimia en Santiago del Estero
Central se fue al descanso 2-1 arriba en la final de la Supercopa Internacional gracias a un doblete de Ángel Di María, que cambió el rumbo con un tiro libre y un penal revisado por el VAR. Estudiantes terminó el primer tiempo con dos cambios forzados y más dudas que certezas.

A esta final de la Supercopa Internacional hay que cosecharla como manda la tradición mendocina: con paciencia, racimo a racimo, y dejando que el calor haga su trabajo. Rosario Central arrancó perdiendo en Santiago del Estero, pero se fue al entretiempo ganando 2-1 con una actuación enorme de Ángel Di María. El Fideo facturó dos veces: primero con un tiro libre que le pasó por arriba a Fernando Muslera, y después con un penal sancionado por Darío Herrera tras revisar una jugada entre Tomás Palacios y Enzo Copetti. Es decir, el rosarino tomó la copa, le dio dos tragos largos y la dejó lista para el segundo tiempo.
Un primer tiempo con más paréntesis que jugadas limpias
Porque el desarrollo fue un parto. Estudiantes se había puesto en ventaja a través de Alexis Castro, tras una combinación entre Tobio Burgos y Guido Carrillo. La alegría le duró poco: Gabriel Neves se cayó feo, se golpeó la muñeca izquierda y terminó en una ambulancia rumbo a una clínica para estudios. En su lugar entró Jalil Elías, que tampoco pudo terminar la primera etapa: al intentar frenar a Gaspar Duarte se le trabó la pierna izquierda, se ganó la amarilla y dejó su lugar a Fabricio Pérez. Dos cambios por lesión antes del descanso (uno de ellos con un jugador que llevaba diez minutos en cancha) es una estadística que pesa.
- Estudiantes abrió el marcador con Alexis Castro tras asistencia de Guido Carrillo.
- Di María lo empató con un tiro libre que descolocó a Muslera.
- El 2-1 llegó desde los doce pasos, con penal sancionado por el VAR.
- Neves y Elías salieron lesionados; el Pincha ya quemó dos cambios.
- Los equipos llegaron a la final por el Trofeo de Campeones 2025 y la tabla anual.
Para los que miran el árbol genealógico del clásico mendocino: a esta altura, la Copa se decidió en las bandejas de entrada y en los pies de uno solo. Lo concreto es que Central se fue al descanso con la cosecha a favor y con la sensación de que, si la vendimia no se nubla en el segundo tiempo, la Supercopa vuelve a Arroyito. Estudiantes, en tanto, necesita algo más que voluntad: tendrá que ajustar atrás (Palacios quedó en el ojo del tribunal), resistir el juego aéreo y rezar para que la doble sustitución no le pase factura en la segunda mitad.
Puntaje hasta acá: un 8 para Di María, un 6 para un Central que sabe sufrir, y un 4,5 para un Estudiantes que se desinfla entre lesiones y desatenciones. La final se define en los próximos cuarenta y cinco minutos.
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