El mercado laboral argentino perdió más de 354.000 puestos asalariados registrados en apenas veinte meses y el monotributo aparece como el único contrapeso formal
Entre noviembre de 2023 y junio de 2025, el Sistema Integrado Previsional Argentino registró una caída sostenida del empleo asalariado que alcanzó al sector privado, al público y al personal doméstico. La industriamanufacturera acumula veinte meses en retroceso y el comercio, trece. Los datos de julio sugieren un amesetamiento, aunque explicado por una menor contratación y no por una menor desvinculación.

Un total de 354.128 puestos de trabajo asalariado registrado se desvanecieron del mercado laboral argentino entre noviembre de 2023 y junio de 2025, según los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino procesados por la Secretaría de Trabajo. La cifra, equivalente a 12.260 trabajadores menos en el último mes relevado, configura la fotografía más cruda de un proceso de deterioro que atravesó sin distinción al sector privado, al sector público y al personal de casas particulares, y que solamente encontró un contrapeso formal en el régimen del monotributo.
La dinámica mensual de junio y su lectura interanual
Durante junio, el empleo asalariado registrado retrocedió 0,1% respecto de mayo y acumuló una contracción interanual de 1,5%. El sector privado perdió 6.261 posiciones (0,10%), el sector público recortó 5.127 (0,15%) y el personal doméstico se contrajo en 872 plazas (0,20%). En la vereda opuesta, el monotributo sumó 4.360 nuevos inscriptos, con una suba mensual del 0,20%. En la comparación con junio del año anterior, el empleo asalariado privado se contrajo 1,9%, equivalente a 121.000 personas menos; el empleo público retrocedió 0,9%, con 30.500 trabajadores menos; y el personal doméstico registró una suba del 0,8%, con 3.500 puestos adicionales.
Desde fines de 2023, cuando el guarismo todavía permitía hablar de un piso relativamente alto, el balance se volvió estructural. El sector privado acumula una merma de 246.312 puestos (3,9%), el sector público perdió 87.629 (2,5%) y el personal de casas particulares se redujo en 20.187 posiciones (4,3%). En paralelo, el monotributo incorporó 169.026 contribuyentes en ese mismo lapso, lo que representa un incremento del 8,3% y configura, en la práctica, el único segmento que creció dentro del universo de trabajadores formales relevado por el organismo previsional.
Sectores, regiones y la mirada del mercado de trabajo
La industria manufacturera acumula veinte meses consecutivos de desempeño negativo y el comercio, trece. En junio, los mayores descensos mensuales se concentraron en servicios comunitarios, sociales y personales (0,5%), intermediación financiera (0,4%) y hoteles y restaurantes (0,3%); mientras que pesca, minería y actividades inmobiliarias mostraron leves avances en el otro extremo de la tabla. Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, señaló que el sector privado encadena trece meses consecutivos de retracción y que los niveles actuales de empleo se asemejan a los registrados a fines de 2014, en una comparación que sitúa la magnitud de la pérdida en términos históricos.
- Sector privado: 246.312 puestos menos desde noviembre de 2023, con una baja acumulada del 3,9%.
- Sector público: 87.629 puestos menos, equivalente a una contracción del 2,5%.
- Personal de casas particulares: 20.187 posiciones menos, con una caída del 4,3%.
- Monotributo: 169.026 inscriptos adicionales, con un incremento del 8,3%.
- Industria manufacturera: 20 meses consecutivos de retroceso.
- Comercio: 13 meses consecutivos de retroceso.
“El sector privado encadena 13 meses consecutivos de retracción y los niveles actuales equivalen a los de fines de 2014.”Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma
Los datos preliminares de julio, adelantados por la Secretaría de Trabajo, sugieren una estabilización del empleo en los principales aglomerados urbanos. Sin embargo, el propio organismo aclaró que ese freno no responde a una disminución de las desvinculaciones, sino a una caída en el ritmo de las nuevas contrataciones por parte de las empresas. Para los analistas consultados, la diferencia no es menor: cuando el mercado deja de contratar pero mantiene o incrementa los despidos, el salario formal se erosiona en términos reales y se prolonga la duración del desempleo, incluso cuando las cifras agregadas parecen moderarse. De cara a la próxima cosecha de indicadores, la atención deberá centrarse en si el monotributo mantiene su capacidad de absorción, en la evolución del empleo industrial —donde la industria manufacturera lleva dos décadas de retroceso mensual consecutivo— y en el comportamiento de los servicios comunitarios y la intermediación financiera, los dos sectores que en junio encabezaron las caídas mensuales.
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