Viernes, 28 de agosto de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Diario Dos Voces

PortadaVida

El parador de la calle que aprendió en Ciudad Oculta y ahora no cierra ni en primavera

A dos meses de abrir, el refugio nocturno de Neuquén atendió a 400 personas y decidió reinventarse: dejará de ser solo un lugar para pasar la noche y se transformará en un dispositivo por etapas, con apoyo de psicólogos, médicos y voluntarios, pensado para que sus usuarios puedan volver a tener un trabajo, una casa o una familia.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura
waftg

Les cuento de cerca lo que pasa en Neuquén con las personas que duermen a la intemperie, porque lo que arrancó como un parador para aguantar el frío se está convirtiendo en otra cosa, y esa transformación merece que uno se detenga a mirarla con tiempo. Yo anduve estos días por la zona de la Catedral María Auxiliadora, en pleno centro neuquino, y la imagen se repite: colchones apilados a la espera del camión, termos, mochilas, y una fila de gente que se acerca entrada la noche a pedir un lugar donde pasar las horas más crudas del invierno patagónico.

El dato que más me llamó la atención es que, después de dos meses de funcionamiento, el parador nocturno atendió a 400 personas y viene sosteniendo un promedio de 100 asistentes por noche, con picos que llegaron a las 120. No es un número menor para una ciudad como Neuquén, donde la población en situación de calle se hizo más visible sobre todo en los últimos años, a la par del crecimiento de los alquileres y de la pérdida de puestos de trabajo informales.

Quiénes son y desde dónde vienen

El relevamiento que hicieron en el dispositivo arroja dos cifras que invitan a pensar. La primera: el 92 por ciento de quienes pasaron por el refugio son varones. La segunda, más fuerte todavía: el 81 por ciento tiene domicilio registrado en la provincia de Neuquén, según el cruce de datos con el Registro Nacional de las Personas. O sea, no estamos hablando en su mayoría de personas que llegaron de afuera, sino de vecinos que se quedaron sin red y terminaron durmiendo en la calle. Eso cambia por completo la discusión sobre a quién estamos tendingiendo.

  • Bajo umbral: recibe a quien llega tal como está, sin exigir abstinencia ni condiciones previas, con comida caliente, lugar para dormir y contención básica.
  • Mediano umbral: para usuarios que empiezan a aceitar vínculos con el dispositivo y aceptan acompañamiento en salud, consumo problemático y trámites.
  • Alto umbral: orientado a la última etapa, con foco en conseguir un empleo formal, alquilar una pieza o reencontrarse con la familia de origen.

El punto de partida cambia de lugar y de lógica

Hasta ahora el acceso era directo: la persona se acercaba a la Catedral María Auxiliadora y desde ahí la trasladaban al parador. Con el nuevo formato, el primer punto de contacto se muda a un tráiler que va a funcionar al lado del Hospital Bouquet Roldán, un lugar estratégico, muy cerca del centro de salud y de las líneas de colectivo. Ahí cada usuario podrá dejar sus pertenencias guardadas, algo clave para quien carga con todo lo que tiene encima. Desde allí lo llevan al refugio, aunque los que estén en condiciones de moverse solos van a poder hacerlo por sus propios medios, una decisión pequeña pero que devuelve algo de autonomía.

“Lo aprendimos recorriendo Ciudad Oculta, viendo cómo trabaja la gente que lleva años en esto. Copiar no sirve, pero mirar sí.”Referente del dispositivo consultado por este medio

El viaje a Ciudad Oculta y el ida y vuelta con el municipio

El rediseño del parador no salió de la nada ni de un escritorio. Antes de tomar decisiones, un equipo neuquino se tomó dos días para viajar hasta Ciudad Oculta, en el área metropolitana de Buenos Aires, y visitar organizaciones con más rodaje en la atención de personas en situación de calle. De esa visita salió la idea de dejar de pensar el dispositivo solo como un techo invernal y empezar a pensarlo como un camino con etapas. La pregunta que sobrevuela todo el proyecto es qué pasa cuando mejora la temperatura y nadie quiere hablar más de la calle: hasta ahora, la respuesta del municipio fue reacomodar el dispositivo y mantenerlo abierto todo el año. Está bien, pero también es la respuesta mínima. Porque si de verdad se quiere que esto no sea un parche, hace falta que el Estado provincial y nacional se sienten a la mesa con presupuesto propio, no solo con voluntarios y églises que ponen el cuerpo.

Qué ofrece hoy y qué se viene

Servicios que ya funcionan dentro del parador

  • Atención podológica todos los miércoles, clave para quien camina todo el día.
  • Residentes de medicina general y odontología que hacen rondas periódicas.
  • Equipos de psicología con abordajes individuales, no solo asistencia grupal.
  • Reglas de convivencia internas que son condición para quedarse, pensadas para cuidar a todos los usuarios.

Lo que se va a sumar con el cambio de formato

  • Grupos terapéuticos con mayor frecuencia y continuidad.
  • Participación activa del Ministerio de Salud provincial en el dispositivo.
  • Articulación con los refugios de mediano umbral que ya funcionan en la ciudad, para que nadie quede a medio camino entre un dispositivo y otro.

Me quedo pensando en Mario, un vecino con el que charlé en la puerta de la Catedral, que lleva meses durmiendo en el playón y que me decía, con esa mezcla de bronca y cansancio que se escucha en la calle, que al parador va a veces, pero que muchos compañeros directamente no se acercan. Todavía hay personas que duermen en la calle y no usan el espacio, y ahí hay un trabajo pendiente que el nuevo formato va a tener que resolver: cómo salir a buscar a los que no llegan solos, cómo ganarles la desconfianza, cómo ofrecer un lugar donde nadie se sienta controlado. Lo que viene no es solo mantener las puertas abiertas en primavera. Lo que falta es que el barrio, las parroquias, los comercios, los dueños de alquiler y el municipio entero entiendan que la reinserción no se hace en un solo lugar y en una sola noche. Se hace entre todos, o no se hace.

Por ahora lo que hay es un dispositivo que creció, aprendió en Buenos Aires, y eligió no cerrar. Es un paso. Pero, como me decía esta semana una voluntaria del parador mientras acomodaba frazadas, hasta que no haya una política habitacional seria para los neuquinos que se quedaron sin techo, esto va a seguir siendo un parador con muy buena voluntad y mucho fututo todavía por delante.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo