Viernes, 4 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕

Diario Dos Voces

PortadaVida

Entre la acequia y el consultorio: cuando el kiwi y la ciruela pasa reemplazan al laxante

Dos frutas concentran la mejor evidencia disponible para aliviar el estreñimiento sin medicación. Qué dice la ciencia, cómo actúa cada una y por qué los especialistas insisten en que ningún alimento resuelve solo el problema.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 4 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A veces la consulta empieza en el mostrador de la farmacia del barrio y termina en el consultorio de gastroenterología. Una vecina de Lanús me contaba la semana pasada que llevaba meses renegando con el intestino y que, antes de pasar por el médico, probaba de todo: más agua, caminatas, yogur con semillas. Nada terminaba de cuajar. El estreñimiento es, según las estadísticas que circulan en los servicios de digestivo, uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica clínica. Y antes de avanzar hacia cualquier tratamiento farmacológico, las recomendaciones iniciales apuntan a lo de siempre: modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de manera gradual. En ese marco, dos frutas concentran buena parte de la atención y de la evidencia disponible: el kiwi y la ciruela pasa.

La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como los dos pilares del abordaje dietario. El kiwi responde a ese perfil casi a la perfección: aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico que pasó por la revisión del American College of Gastroenterology encontró que consumir dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación y media espontánea y completa por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación, ese momento que muchos pacientes describen como el peor tramo del día.

Dos mecanismos, dos frutas, una misma pelea

La ciruela pasa opera por una vía distinta. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante. Su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total. Dicho de otro modo: la ciruela pasa empuja desde adentro con más volumen, mientras que el kiwi trabaja sobre la textura y la hidratación.

  • Kiwi: fibra soluble e insoluble, retención de agua en el intestino delgado, mejora la consistencia y reduce el esfuerzo.
  • Ciruela pasa: fibra, pectina y sorbitol, que atrae agua al colon por absorción incompleta, aumenta el volumen fecal.
  • Estudios comparativos las ubicaron en resultados similares en frecuencia de evacuaciones completas por semana.
  • El kiwi tiende a generar menos distensión abdominal; la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema central son las heces duras.
  • En ambos casos, la indicación de los especialistas es incorporación gradual, nunca de golpe.

Lo que no dice la etiqueta del súper

Estudios que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras parecidas en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico. No surge de esa evidencia un ganador indiscutido. La diferencia práctica es, sobre todo, de tolerancia: el kiwi tendería a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa corre con ventaja cuando el problema principal son las heces duras. En los dos casos, los especialistas recomiendan una incorporación gradual para evitar el efecto contrario al buscado, esa hinchazón que muchas veces termina alejando al paciente de la fibra para siempre.

Mi vecina, mientras tanto, ya empezó con dos kiwis por día después del almuerzo y un puñado de ciruelas pasas remojadas en agua tibia a la noche. Todavía es pronto para cantar victoria, pero al menos volvió a sentarse en la mesa sin miedo. Lo que sigue faltando, en su caso y en el de miles, es constancia y un control médico de base: ninguna fruta reemplaza una consulta cuando el estreñimiento se cronifica, y el municipio debería reforzar las campañas de alimentación saludable en los centros de salud barriales antes de que el problema termine en la guardia.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo