Miércoles, 9 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕

Diario Dos Voces

Hot Wheels Infinite Rush: los autitos de colección se pasan al mundo abierto y prometen pura adrenalina sin pausa

El nuevo juego de Milestone deja atrás las pistas cerradas y propone cuatro islas gigantes, más de 150 vehículos para coleccionar y un entorno que se rompe casi con mirarlo.

DB
Diego BertolottiCultura y espectáculos · 9 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me acuerdo de haber visto la primera tanda de autitos Hot Wheels en una juguetería de mi barrio, allá por los primeros años dos mil, cuando todavía se presentaban en blisters azules con pista naranja incluida y el sueño de cualquier pibe era completar la colección antes de fin de mes. Pasaron los años, pasaron las décadas, y aquella línea que fundó Elliot Handler en mil novecientos sesenta y ocho terminó convertida en un fenómeno cultural que ahora, otra vez, vuelve a sacudir la pantalla. Esta vez lo hace de la mano de Milestone, que acaba de lanzar Hot Wheels Infinite Rush, un videojuego de mundo abierto que se anima a romper con el esquema de pistas cerradas que tenía la saga y que, en mi opinión, es la propuesta más ambiciosa de la marca en mucho tiempo.

La gran apuesta del título es justamente esa: abrir el juego. En lugar de circuitos prefijados, Infinite Rush presenta un mapa dividido en cuatro islas temáticas que se pueden recorrer con libertad total. Wheelswood es la zona urbana, con sus rascacielos y su tránsito para esquivar; Tentacle Bay lleva la costa y los acantilados al juego; Gearville mezcla industria pesada con dunas de desierto; y Drifty Temples se inspira en arquitecturas orientales con pasos de montaña ideales para quienes, como yo, aman hacer trompezones largos con el freno de mano accionado. No hay una campaña argumental que ate las carreras entre sí, lo que puede ser una limitación para los que buscan un hilo conductor pero, a la vez, libera la experiencia para quienes quieren aceleración pura sin demasiadas explicaciones.

Cuatro formas distintas de pisar el acelerador

  • Bólidos: velocidad punta como prioridad y turbo que se recarga cuando se los lleva de lleno.
  • Derrapadores: nitro que se acumula tomando curvas cerradas en derrape, el viejo truco del.
  • Equilibrados: energía que aparece con casi cualquier maniobra, el vehículo comodín para los que no se deciden.
  • Titanes: todoterrenos pensados para superficies irregulares, con recarga automática de turbo.

Y si lo que nos mueve es el coleccionismo, ojo: el catálogo pasa los ciento cincuenta vehículos entre prototipos originales de la marca y licencias de fabricantes reales, cada uno con su ficha histórica, su descripción y un editor para cambiar pintura, rines e interiores. El multijugador también tiene lo suyo, con modos competitivos con ranking, partidas cooperativas y un editor de pistas personalizadas que estira bastante la vida útil del juego.

En lo técnico, lo que más me dejó conforme es que el juego mantiene sesenta fotogramas por segundo de forma estable, algo clave cuando se trata de un arcade de velocidad donde cada milésima se siente. Algunas texturas del entorno cargan con algo de retraso y los tiempos de espera al reaparecer en la isla después de completar un evento rondan el minuto, dos detalles menores que empañan apenas la experiencia. Lo que sí rescato especialmente es el sonido: el impacto metálico, el chillido de los neumáticos y los motores tienen una presencia que hace pensar en maquetas grandes desparramadas por el living. No es un simulador ni pretende serlo, y en esa honestidad encuentro su mayor acierto: es velocidad, es exploración, es romper cosas a gran escala y, sobre todo, es pasarla bien con esos autitos que nos acompañaron desde la infancia.

Si te coparon los Hot Wheels de chico o si simplemente te atrae un arcade de conducción sin demasiadas complicaciones, Hot Wheels Infinite Rush bien vale una tarde entera. Las cuatro islas están esperando, los ciento cincuenta modelos también, y la promesa de un mundo abierto casi completamente destructible es, para mí, una invitación a volver a jugar.

DB
Diego BertolottiCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo