La acequia que cruza la espera: familias de Córdoba atraviesan meses para acceder a terapias, prótesis y medicamentos
Un informe de la Defensoría del Pueblo provincial describe demoras de hasta catorce meses para rehabilitación, sobrecarga económica en los hogares y deudas con los prestadores. El municipio respondió con planes en marcha; las familias, en cambio, cuentan que todavía faltan respuestas.

Desde el barrio Cerro Norte, donde las calles todavía se inundan cuando cae una tormenta y la acequia del costado se rebalsa, Patricia sale a las siete de la mañana con su hijo en brazos. No va a la escuela: va a buscar un turno. A veces vuelve con uno, a veces vuelve con un número para dentro de tres meses. Patricia es una de las voces que aparecen en el informe que la Defensoría del Pueblo de Córdoba presentó el 5 de octubre de 2026, un documento que describe con nombres y apellidos lo que ya se intuye en las salas de espera: conseguir un Certificado Único de Discapacidad, una rehabilitación o una prótesis puede transformarse en una carrera de obstáculos que se mide en estaciones del año.
Turnos, juntas evaluadoras y meses que pesan
Para Patricia, como para miles de familias, el primer paso es el Certificado Único de Discapacidad. En la Ciudad de Córdoba hay juntas evaluadoras en siete hospitales, dos de ellos pediátricos, y el tiempo para conseguir cita se estira entre dos y tres meses. Una vez obtenido el certificado, conseguir un profesional que lo complete o un especialista que atienda la patología puede sumar otra espera similar. No se trata de un caso aislado: la Defensoría recogió los testimonios y los ordenó en un informe que, por su metodología, describe experiencias y no pretende medir la totalidad de los casos.
Carlos Galoppo, defensor del Pueblo adjunto a cargo, fue el encargado de presentar el documento y de poner voz a los números. Según explicó, las esperas para acceder a prótesis y medicamentos se ubican entre los cuatro y los nueve meses, mientras que el ingreso a centros de rehabilitación puede demandar entre nueve y catorce meses. Son plazos que el informe presenta como rangos, no como promedios, y que por eso no permiten anticipar cuánto demorará un trámite particular.
“Las demoras oscilan entre cuatro y nueve meses para prótesis y medicamentos, y entre nueve y catorce meses para acceder a centros de rehabilitación. Son rangos que describimos en el informe y que no permiten anticipar cada caso puntual.”Carlos Galoppo, defensor del Pueblo adjunto a cargo
La plata que se va mientras se espera
Cuando el reloj corre y la rehabilitación no llega, las familias pagan. Una madre entrevistada por la Defensoría contó que desembolsó entre 150.000 y 180.000 pesos solo en sesiones después de sostener, durante casi dos años, atención por su cuenta. La cifra corresponde exclusivamente a su relato y no representa un promedio general. A ese gasto se suman traslados, apoyos escolares y, muchas veces, la decisión de dejar de trabajar para cuidar.
El documento señala que la sobrecarga de cuidados recae sobre las mujeres: madres que reducen su jornada laboral, que resignan ingresos, que reorganizan su vida alrededor de la espera. La Defensoría describe esa dinámica con los testimonios recogidos en entrevistas y grupos focales, y advierte que la falta de respuestas oportuna empuja a las familias a un gasto particular que no todas pueden sostener.
Prestadores ahogados y respuestas del municipio
Las dificultades no terminan en las familias. Los prestadores también quedan atrapados. El informe registra atrasos de varios meses y hasta un año en los pagos de obras sociales y programas estatales, y describe un desfasaje entre costos y aranceles: entre diciembre de 2023 y agosto de 2026, los valores del nomenclador nacional subieron un 225% promedio, frente a una inflación acumulada del 336%. El transporte, otra variable clave, muestra una brecha similar: la nafta súper aumentó un 559% y el reconocimiento por kilómetro, un 231%.
Ante la consulta sobre estas cifras, voceros del municipio reconocieron la existencia de planes en marcha para agilizar juntas evaluadoras y actualizar los pagos a prestadores, y atribuyeron parte de las demoras a la alta demanda y a la transición de programas nacionales. Es una respuesta que abre una puerta, pero no la cierra: en el barrio de Patricia, mientras tanto, la acequia sigue corriendo al costado de la calle y la próxima cita, por ahora, se sigue midiendo en meses.
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