Sábado, 5 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕

Diario Dos Voces

PortadaTurismo

La Ruta de los Siete Lagos sobre dos ruedas: cómo armarla, cuánto sale y qué tener en cuenta antes de pedalear

El tramo de 110 kilómetros que une Villa La Angostura y San Martín de los Andes admite dos modalidades: viaje autónomo con alquiler de bicicleta y trailer, o tour organizado con guía, vehículo de apoyo y alojamiento en hotel. La temporada va de noviembre a abril, se requiere una condición física básica y, para quienes viven en zonas llanas, un entrenamiento previo de fuerza de piernas.

XR
Ximena RiverosTurismo y montaña · 5 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La Ruta de los Siete Lagos, ese tramo de unos 110 kilómetros que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes dentro de los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, se ha transformado en una de las travesías más codiciadas del calendario turístico neuquino. El recorrido atraviesa los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, con miradores que se asoman sobre bosques de coihues y lengas, cascadas de deshielo y valles abiertos donde el silencio apenas compite con el viento cordillerano. Aunque la forma clásica de hacerlo sigue siendo en auto o combi, año tras año crece la cantidad de viajeros que optan por recorrerlo pedaleando, ya sea con bicicletas tradicionales o con la asistencia de modelos eléctricos.

Dos maneras de encarar el recorrido

La primera opción es el viaje autónomo. Consiste en retirar una bicicleta en San Martín de los Andes, ya equipada con un pequeño trailer donde van el casco, el inflador, las cámaras de repuesto, el kit de parches, las herramientas, un candado y un chaleco reflectivo, y devolverla luego en Villa La Angostura. La duración habitual es de tres días y dos noches, y los campings sobre el camino están señalados en un mapa que entrega la propia empresa de alquiler, lo que facilita la planificación de las paradas.

La segunda alternativa es el tour organizado, una modalidad especialmente pensada para quienes prefieren despreocuparse de la logística. Esta versión arranca en Bariloche e incluye, antes de llegar a los Siete Lagos, el Circuito Chico, Paso Córdoba, la Laguna Rosales y el bosque de arrayanes. Dura cinco días, se desarrolla en grupos de entre 30 y 40 personas, dispone de bicicletas eléctricas, cuenta con guías, mecánicos y un vehículo de apoyo que sigue al grupo durante todo el trayecto, y por eso resulta la opción más elegida por los viajeros mayores de 50 años. También existen operadores que ofrecen itinerarios de dos, tres y cuatro días saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con la logística previa y posterior ya resuelta.

Qué condición física se necesita y cómo entrenarla

Los testimonios de quienes ya completaron el recorrido coinciden en que no hace falta ser ciclista de alto rendimiento, pero sí contar con un estado físico mínimo. El segundo día suele ser el más exigente por la acumulación de kilómetros y por la sucesión de desniveles que se presentan sobre la huella. Para quienes residen en zonas llanas, como por caso los habitantes de Buenos Aires, los guías consultados recomiendan un entrenamiento de entre cinco y seis meses con foco en la fuerza de piernas, alternar el rodado en calle con sesiones de bicicleta fija para acostumbrar al cuerpo al esfuerzo sostenido, y practicar el manejo de cambios y piñones antes de enfrentarse a la montaña. La alimentación también juega un papel clave: las proteínas y los hidratos de carbono consumidos antes y durante el recorrido ayudan a sostener la exigencia de jornadas que pueden extenderse por varias horas sobre terreno irregular.

Cuándo ir y qué llevar en la mochila

La temporada recomendada se extiende de noviembre a abril, cuando los caminos están transitables y los campings del corredor se encuentran abiertos. Dentro de ese rango, enero es el mes que los operadores sugieren evitar, tanto por la gran cantidad de turistas que circulan por la ruta como por las temperaturas más altas y la mayor inestabilidad climática.

  • Indumentaria: maillot y pantalón corto acolchado para el sillín, campera impermeable cortaviento, guantes largos, antiparras y protector solar de factor alto. Es conveniente llevar ropa de abrigo extra porque el clima en la montaña cambia con rapidez, incluso en pleno verano.
  • Equipo de seguridad: casco (se incluye en el alquiler), chaleco reflectivo, luces delantera y trasera, y un pequeño botiquín con analgésicos, gasas, alcohol y vendas.
  • Herramientas y repuestos: cámara de aire de repuesto, kit de parches, inflador, multiuso y una pequeña bomba portátil. La bicicleta se entrega revisada, pero los pinchazos son moneda corriente en los caminos de ripio.
  • Hidratación y alimentación: dos bidones o una mochila de hidratación con capacidad para al menos dos litros, barras de cereal, frutos secos, geles energéticos y comida liviana para las paradas.
  • Documentación y logística: DNI, dinero en efectivo (en algunos campings no hay señal ni conexión para pagos electrónicos), la hoja de ruta con los campings señalados y los números de teléfono de emergencia de los guardaparques del parque nacional.

Antes de calzarse el casco vale la pena detenerse en la oficina de informes del parque nacional, donde los guardaparques pueden precisar el estado de los senderos, advertir sobre árboles caídos después de tormentas y recomendar ajustes en el plan original. Como señala uno de los guías con mayor experiencia en la zona, la Ruta de los Siete Lagos no exige hazañas deportivas, pero sí respeto por la montaña, paciencia frente a los imprevistos y la decisión de pedalear al ritmo de cada uno, sin dejarse arrastrar por la ansiedad de los más avezados. Quienes aceptan esa lógica suelen volver con la sensación de haber hecho algo más que un viaje: una experiencia que se mide en lagos, en silencios y en el recuerdo del cuerpo pedaleando entre coihues centenarios.

XR
Ximena RiverosTurismo y montaña

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo