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Lo que Messi les deja a los chicos sin necesidad de un partido más

La retirada del capitán de la selección no es solo un cierre deportivo: es una oportunidad concreta para que las familias conversen con sus hijos sobre esfuerzo, error y vínculos. Un libro escrito antes del anuncio ya había mapeado ese terreno.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Soy Paula Nallim y arranco esta nota con una imagen que me parece inevitable: en cualquier barrio de la Provincia o de la Ciudad, esta semana hubo chicos que se enteraron de que Lionel Messi no va a volver a ponerse la camiseta de la selección y lo vivieron como una mala noticia personal. No deportiva: personal. Como si un conocido cercano se hubiera ido del pueblo.

Esa reacción, tan chica y tan grande al mismo tiempo, es la que las autoras de ¡Messirve! (Ediciones B), Verónica de Andrés y Florencia Andrés, venían anticipando desde antes de que el propio Messi confirmara la decisión. El libro usa la figura del rosarino como hilo conductor para hablar de valores que se pueden llevar a una mesa familiar, y lo hace sin idealizarlo. La idea de base es simple: hay cosas concretas que un padre o una madre puede contarle a su hijo mirando la carrera del diez, sin necesidad de convertirlo en un poster.

Talento versus disciplina, la primera conversación posible

Uno de los ejes del libro es la diferencia entre talento y disciplina. Messi dijo una vez que el supuesto éxito de un día para otro le había llevado 17 años y 114 días. La frase, dicha sin dramatismo, es una herramienta pedagógica casi lista para usar: los resultados visibles siempre tienen una historia invisible detrás. Y esa historia es, en general, bastante más aburrida de lo que parece: entrenamiento, rutina, repeticiones.

Las autoras proponen que un chico puede entender eso sin que se lo sermoneen. Alcanza con contar cómo se construye una carrera así, paso a paso, y dejar que la comparación la haga él mismo con lo que le pasa en la escuela, en el club del barrio o en cualquier actividad que emprenda.

El error como parte del juego, no como excepción

Otro punto que el libro rescata es la relación de Messi con el error. No ganó siempre, no jugó bien todos los partidos, falló penales decisivos. Las autoras sugieren tomar eso como punto de conversación: la excelencia no es perfección, es la decisión de mejorar la próxima vez. Traducido a una charla familiar, es una manera bastante directa de correrle a los chicos la presión de tener que hacer todo bien al primer intento.

Familia, equipo y la idea de no poder solo

El vínculo con la familia ocupa un lugar central en el modo en que Messi habló de sí mismo a lo largo de los años. Mencionó a Antonela y a sus hijos como reguladores de su estado de ánimo, y describió a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual. Esa frase, sencilla, sirve como punto de partida para una charla en casa sobre qué cosas les parecen importantes a quienes criaron a cada uno.

Y está la cuestión del equipo. Messi insistió en varias etapas de su carrera que sin sus compañeros no habría logrado nada. Para un chico que juega en grupo, ya sea en un deporte o en cualquier otro ámbito colectivo, esa idea tiene peso práctico: las cosas grandes casi nunca se hacen solo.

  • Talento y disciplina: 17 años y 114 días como referencia para hablar de proceso.
  • El error como parte del aprendizaje y no como motivo de bajada de brazos.
  • La familia como regulador emocional y como transmisora de valores.
  • El equipo como condición: sin otros no hay logro posible.
  • La humildad como forma de vínculo y no como pose para la cámara.

Qué sigue faltando en la conversación familiar

La despedida de Messi de la selección cierra un ciclo largo. Para las familias que lo siguieron partido a partido, es también un momento para preguntarse qué quedó de todo eso más allá del resultado final. Yo me quedo pensando en algo que el municipio, las escuelas y los clubes todavía no terminan de resolver: cómo convertir esta huella tan grande en recursos concretos para las aulas y para las canchas de los barrios. Mientras tanto, la conversación queda en cada casa, y esa es, en parte, la mejor noticia.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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