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Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma cambian de reloj: así quedan los cruces a Chile tras el cambio de hora del sábado

El adelanto del horario de verano chileno reordenó las franjas de atención en los pasos internacionales neuquinos. Qué abre cuándo, por qué Chile mueve los relojes desde 1968 y qué recomienda la Jefatura de Gabinete para no quedar varado en la frontera.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Desde la medianoche del sábado 5 de septiembre Chile volvió a adelantar sus relojes una hora y, como cada año, esa decisión agitó la rutina de los cuatro pasos internacionales que conectan la provincia de Neuquén con el país trasandino. Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma ajustaron sus cronogramas de apertura y, para quien tenga la cordillera en la cabeza en los próximos días, conviene leerlos con atención antes de cargar el tanque y salir.

La Jefatura de Gabinete neuquina salió a recordarlo con tiempo: organizarse con margen es la diferencia entre llegar a la frontera con las ventanillas abiertas o terminar haciendo noche del lado argentino, con el motor frío y la mochila en el asiento de atrás.

Cómo quedan los horarios, paso por paso

  • Mamuil Malal: atiende de 8 a 19 horas, tanto para egresar a Chile como para regresar a la Argentina.
  • Hua Hum: misma franja que Mamuil Malal, de 8 a 19 horas en ambos sentidos.
  • Pino Hachado: egreso hacia Chile de 8 a 19 horas; ingreso a la Argentina, una hora más, hasta las 20.
  • Icalma: replica el esquema de Pino Hachado, con cierre del lado argentino a las 20 horas.

Es decir: dos pasos funcionan simétricos y dos funcionan asimétricos, con una hora extra de margen solo para quien vuelve al territorio argentino. Un detalle menor en el papel, enorme si uno viene desde Temuco con los chicos dormidos en el asiento de atrás y empieza a ver oscurecer antes de llegar al control.

Por qué Chile cambia la hora y por qué nos complica a los argentinos

El origen del desfasaje hay que buscarlo en 1968, cuando una sequía severa obligó al gobierno chileno a racionar la energía eléctrica. La salida de emergencia fue adelantar los relojes y aprovechar mejor la luz natural para bajar el consumo en las horas pico. La medida, pensada como parche, terminó volviéndose costumbre: desde entonces, el horario de verano rige cada año entre octubre y marzo, con excepciones solo en regiones del extremo sur y del extremo norte del país vecino.

Para Neuquén, eso significa que durante casi seis meses la diferencia horaria con Chile deja de ser de dos horas y pasa a ser de tres. Un llamado a las tres de la tarde acá son las doce allá; un café a las seis de la tarde en Temuco coincide con las nueve de la noche en San Martín de los Andes. Y los pasos fronterizos, claro, se mueven al ritmo de Santiago.

Lo que dice el gobierno neuquino y lo que falta

La Jefatura de Gabinete insiste con una recomendación que parece de manual pero que, quienes cruzan seguido lo saben, sigue siendo la principal causa de disgustos: hay que salir con tiempo, contemplar los horarios de cierre y, sobre todo, no confiarse de que "llego justo". Un cruce que arranque tarde puede encontrar las barreras cerradas y obligar a esperar hasta el día siguiente, con todos los costos logísticos y familiares que eso implica.

Hay, además, un punto que la comunicación oficial no resuelve del todo y que vale la pena discutir. Si Pino Hachado e Icalma cierran una hora más tarde del lado argentino para el ingreso, ¿por qué no se unificó el criterio en los cuatro pasos? La explicación técnica probablemente esté en los convenios bilaterales y en los ritmos propios de cada delegación de frontera, pero al viajero del fin de semana largo le cambia la vida: tener que recordar reglas distintas según el paso al que va exige, como mínimo, señalización más clara y una comunicación más prolija por parte de Gendarmería y de las áreas provinciales de Turismo.

Mientras esa respuesta no llega, el consejo sigue siendo el de siempre: revisar el estado de las rutas antes de salir, porque la nieve y el hielo son moneda corriente en los tramos de alta montaña en esta época del año, y confirmar el horario del paso específico por el que se va a cruzar. La cordillera es hermosa, pero también es rigurosa con los que se confían.

Lo que sigue faltando

Falta, por un lado, una plataforma única y actualizada donde el viajero pueda ver en tiempo real el estado de cada paso, con horarios, tiempo de demora y condiciones climáticas, sin tener que saltar entre la web de Gendarmería, la de Vialidad y los grupos de WhatsApp de cada localidad. Falta, por el otro, que las localidades neuquinas cercanas a la frontera -San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Villa La Angostura, Las Lajas- tengan un protocolo claro para asistir al turista que quedó varado del lado argentino después del cierre, algo que pasa más de lo que se admite. Y falta, sobre todo, que la diferencia horaria deje de ser una sorpresa anual: lleva más de medio siglo vigente, ya no es noticia para nadie, y todavía parece que cada septiembre nos enteramos de que Chile nos corre el reloj un par de horas más adelante.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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