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Mario Boskis: tener un propósito y no aislarse, la otra mitad del cuidado en la vejez

El cardiólogo repasó qué hábitos sostienen la longevidad y recordó las precauciones frente a los virus respiratorios del invierno: barbijo, lavado de manos y vacunas a medida de cada paciente.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

En el consultorio de Mario Boskis, como en tantos de la ciudad, el invierno no se mide solo por el termómetro: se mide por la cantidad de adultos mayores que llegan con tos, fiebre y la sensación de que un simple encuentro con los amigos terminó en cama. El cardiólogo, que sigue de cerca a pacientes que transitan la vejez, repite hace años una idea que vuelve a poner sobre la mesa cada vez que arranca la temporada fría: cuidarse no es solamente evitar un virus, sino también tener razones para levantarse cada mañana y seguir saliendo a la calle.

Los vínculos como escudo

Para Boskis, mantener ocupaciones, amistades y la comunicación con la familia funciona como un escudo frente al aislamiento, una de las amenazas más silenciosas que pesan sobre los adultos mayores. El especialista lo conecta con un concepto japonés, el ikigai, esa búsqueda de un motivo para vivir que combina lo que a uno le gusta, lo que sabe hacer y lo que los demás valoran de su aporte. En criollo: tener un plan, un proyecto, una rutina que convoque.

  • Conservar actividades que entusiasmen, dentro de lo que el cuerpo permita.
  • Sostener el contacto cotidiano con amigos y familiares, aunque sea por teléfono.
  • Salir, encontrarse con otros y romper la rutina del aislamiento.
  • Aceptar que la edad por sí sola no obliga a abandonar lo que genera bienestar.
  • Acompañar cada salida con precauciones frente a los virus respiratorios.

El invierno y los virus: lo que se sabe

El cardiólogo es claro con un punto que suele generar confusión: las infecciones respiratorias no aparecen por el frío en sí mismo, sino porque hace falta un virus o una bacteria. Lo que sí hace el frío es complicar las defensas naturales. Boskis lo explica con un detalle casi de manual: las bajas temperaturas pueden volver más lentas a las cilias, esos filamentos diminutos que barren las secreciones de las vías respiratorias. Cuando ese mecanismo se enlentece, expulsar los gérmenes cuesta más y el cuerpo queda más expuesto.

“Las actividades tienen que ir de la mano de los cuidados. Hoy, con la circulación de tantos virus, no alcanza con querer salir: hay que pensar también en cómo protegerse y proteger al resto.”Mario Boskis

Las precauciones que el especialista repite en el consultorio

Boskis desglosó las medidas que, según su experiencia, mejor resultado dan para que un encuentro no termine en una consulta a último momento. La lista, según contó, pasa por cuatro frentes bien marcados: usar barbijo ante cualquier síntoma respiratorio para cortar la cadena de contagios, lavarse las manos al llegar a casa, al trabajo y antes de comer, mantener los ambientes ventilados cuando sea posible y, sobre todo, hablar con el médico de cabecera para definir qué vacunas corresponden en cada caso. El profesional mencionó la gripe, la neumonía y el virus sincicial respiratorio como algunas de las amenazas más comunes de esta parte del año, pero insistió en que la decisión final la tome quien conoce la historia clínica del paciente.

Lo que sigue faltando, y Boskis lo sabe bien, es un mensaje que muchos adultos mayores todavía no incorporan del todo: que cuidarse y seguir activo no son ideas opuestas. Una cosa alimenta a la otra. Mientras la vacuna del año llega al hombro, la mesa del bar del barrio, la clase de tango de los jueves o el teléfono que suena para preguntar cómo estás hacen su propio trabajo silencioso. Para el cardiólogo, ese ida y vuelta de vínculos y cuidados es, en buena parte, lo que sostiene la longevidad que tanto se busca cuando se llega a los 70, los 80 y, por qué no, los 90.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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