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Mujeres menores de 25 años concentran la mayor morosidad financiera del país, con tasas que duplican el promedio general

Un informe del Centro de Estudios de la Ciudad revela que casi cuatro de cada diez deudoras de esa franja etaria no podía cumplir con sus compromisos a julio de 2025, con focos críticos en San Luis, Chaco y Catamarca, y montos en mora que en algunos municipios bonaerenses se disparan hasta $3.380.000.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · 10 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

De cada diez mujeres menores de 25 años con deudas activas en el sistema financiero argentino, casi cuatro registraban atrasos en sus pagos a julio de 2025. Esa radiografía, la más reciente que se conoce hasta el momento, corresponde al Mapa de la Deuda elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad, según el cual la tasa de morosidad de ese segmento alcanzó el 38,25% a nivel nacional, más del doble del promedio general del sistema, que se ubica en 17,94%. El universo bajo análisis comprende 784.172 mujeres de hasta 25 años con deudas activas, de las cuales 311.087 presentaban incumplimientos en sus obligaciones, de acuerdo con los datos procesados por el organismo.

El informe, difundido por la entidad con sede en la Ciudad de Buenos Aires, detalla que la deuda promedio del total del grupo alcanza $1.020.000, mientras que entre quienes están en mora ese monto desciende a $987.660. Esa diferencia, según los analistas del Centro de Estudios de la Ciudad, sugiere que las deudas más chicas son también las más difíciles de sostener en contextos de ingresos inestables. Los hombres de la misma franja etaria muestran un comportamiento similar pero algo menos crítico, con una morosidad del 37,1%, apenas por debajo del registro femenino, mientras que en tramos etarios superiores los porcentajes caen de manera significativa, ubicándose en rangos muy por debajo del promedio general.

El mapa provincial y los municipios críticos

  • San Luis lidera el ranking nacional con una morosidad de 46,35% entre las mujeres menores de 25 años, seguida por Chaco (43,73%) y Catamarca (42,83%).
  • También superan la media nacional San Juan (42,29%), La Rioja y Corrientes (41,94% cada una), Santa Cruz (41,67%), la provincia de Buenos Aires (40,47%) y Chubut (39,95%).
  • En el extremo opuesto, Neuquén registra la tasa más baja del país con 30,03%, y La Pampa la sigue con 31,65%, configurando los dos únicos distritos por debajo del umbral del 32%.
  • Dentro de la provincia de Buenos Aires, Pila alcanza el 65,18%, seguida por General Lavalle (63,53%) y Castelli (62,06%), con deudas en mora promedio que llegan hasta $3.380.000 en este último partido.

El análisis por partidos bonaerenses arroja cifras extremas en municipios pequeños donde unos pocos casos bastan para elevar los porcentajes, según advierte el Centro de Estudios de la Ciudad. En Pila la deuda promedio del segmento trepa a $1.750.000, casi el doble del promedio nacional del grupo, mientras que en Castelli la mora promedio alcanza los $3.380.000. La magnitud de estos montos, no obstante, debe leerse en clave demográfica: se trata de distritos de baja población, donde la concentración de pocos deudores con atrasos puede disparar los indicadores de manera pronunciada, una de las advertencias metodológicas que suelen repetir los estudios territoriales de este tipo.

En términos agregados, la deuda en mora de las 311.087 mujeres del segmento suma $307.248 millones, una cifra que representa apenas el 1,78% de la mora total del sistema financiero argentino, que en julio de 2025 alcanzó los $17,23 billones. Esa relación explica, en parte, por qué un grupo con alta tasa de incumplimiento tiene bajo peso relativo en el stock total de deudas impagas: el segmento registra incidencia elevada pero volumen acotado dentro del conjunto de la cartera morosa. Martín Sáez, analista consultado sobre el fenómeno, señaló que esta combinación de 'muchos casos chicos y pocos pesos relativos' es típica de los estratos jóvenes, donde la inserción financiera suele comenzar con montos bajos y plazos cortos que se vuelven insostenibles ante la primera pérdida de ingreso.

La lectura económica del fenómeno remite a la consolidación de un eslabón específico de la cadena de mora, aquel que vincula a las entidades financieras con los deudores iniciales del sistema, mayoritariamente mujeres jóvenes con empleo informal o ingresos inestables. En ese tramo, la diferencia entre lo que se paga y lo que se deja de pagar se concentra en los segmentos de menor monto, donde los costos de gestión de cobro suelen superar el valor de la cuota, lo que convierte a estos créditos en los más vulnerables del portafolio. Especialistas del sector financiero consultados al respecto coincidieron en que, de cara a los próximos meses, la atención deberá centrarse en cómo evoluciona la tasa nacional general, actualmente en 17,94%, y si los segmentos más jóvenes logran reducir su brecha respecto de los promedios generales.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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