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Neuquén-Chapelco y Neuquén-Chos Malal, dos vuelos que ahorran seis horas de colectivo

Una aerolínea neuquina arrancó esta semana a operar dos rutas dentro de la provincia con aviones biturbohélice de 19 plazas. Los pasajes de septiembre ya escasean y el Gobierno subsidia para garantizar frecuencias.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El aeropuerto Presidente Perón de Neuquén capital arrancó la semana con movimiento nuevo. A las 10 de la mañana despegó el primer vuelo hacia Chos Malal, en el norte de la provincia, y desde ahí también se conectó con Chapelco, el aeropuerto que sirve a San Martín de los Andes, mucho más al sur. Las dos rutas las opera una línea aérea neuquina, con aviones de 19 plazas, y el viaje se hace en 50 minutos en ambos casos frente a las seis horas y media que puede tomar un colectivo cama cruzando la cordillera del centro al norte o del centro al sur.

La diferencia de tiempo no es un detalle menor para cualquiera que haya hecho el tramo en micro, sobre todo de noche, con curvas, viento y la incertidumbre de saber si el paso está habilitado o no. Por eso la novedad mueve a más de uno en la provincia.

Horarios, frecuencias y precios para septiembre

  • Chos Malal: dos frecuencias semanales, lunes a las 10 con regreso a las 11.20 y jueves a las 13.10 con vuelta a las 14.25. El tramo cuesta 140.000 pesos y la ida y vuelta 280.000.
  • San Martín de los Andes (Chapelco): tres frecuencias, martes, jueves y sábados, con salida desde Neuquén a las 10 y regreso a las 11.20. El tramo vale 175.000 pesos y la ida y vuelta 350.000.
  • Reserva en la web de American Jet o en agencias de viaje de Neuquén habilitadas; la disponibilidad de septiembre ya es escasa.

Para dimensionar los números: el colectivo cama a San Martín de los Andes ronda los 137.000 pesos el tramo y a Chos Malal se consigue por 99.600. El avión cuesta más del doble, pero la diferencia se entiende cuando uno mira el reloj. Y cuando uno mira la disponibilidad, también.

La letra chica del subsidio

“El objetivo es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia

El funcionario lo dijo con la franqueza que piden los tiempos. La provincia aporta plata para garantizar un piso del 80 por ciento de ocupación por vuelo. Si las 19 plazas se llenan, ese subsidio baja a cero. Es un mecanismo razonable para no exponer a la empresa al fracaso en los primeros meses, pero deja la pregunta en el aire: ¿qué pasa si la demanda no termina de explotar? Sciacchitano dice que la idea es crecer de a poco, empezar con aviones chicos y, si los neuquinos y los turistas acompañan, pasar a aeronaves más grandes. Suena lógico. También suena a promesa que habrá que controlar vuelo a vuelo.

En lo inmediato, el vecino de a pie, ese que va y viene a hacer un trámite en la capital o a atender a un familiar enfermo, todavía tiene que mirar tres veces la plata. A 175.000 el tramo a Chapelco, son casi cuatrocientos mil pesos para ir y volver una sola vez. No es un precio para todos los bolsillos. Y aunque la comparación con el micro siempre favorece al avión en comodidad y tiempo, el colectivo sigue siendo una opción real para quienes no pueden pagar ese boleto. La provincia subsidia para que el avión vuele. Falta discutir cómo hace para que no termine siendo un servicio al que solo llegan algunos.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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