Pampero, viento y frío: qué esperar en el AMBA desde el viernes
Un frente frío del sur cambia el panorama en Buenos Aires con lluvias, ráfagas de hasta 60 km/h y mínimas de 7 a 9 °C en el conurbano el domingo.

Después de varios días con máximas cercanas a 25 °C, el clima en Buenos Aires va a dar un giro bastante brusco. Desde el viernes, un ingreso de aire frío desde el sur del país va a traer una secuencia de lluvias, viento fuerte y una caída marcada de la temperatura en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Qué es el Pampero
El fenómeno que explica este cambio se llama Pampero. No es una tormenta puntual, sino una circulación de aire que se repite con frecuencia en el centro y el este del país, asociada al avance de masas frías desde el sur y el sudoeste. Cuando llega, el viento gana fuerza, la temperatura baja de golpe y, una vez que pasa el frente, el aire se vuelve más seco y el cielo tiende a despejarse.
Cronograma día por día
- Viernes: jornada de transición, con máximas de 23 a 25 °C durante buena parte del día. La nubosidad aumenta por la tarde y la probabilidad de lluvia podría llegar al 90 %, según datos del Servicio Meteorológico Nacional.
- Sábado: el día más exigente, con cielo cubierto, posibles lloviznas y ráfagas del sur de 45 a 60 km/h. La máxima no superaría los 18 o 19 °C.
- Domingo: el amanecer más frío del período, con mínimas de 7 a 9 °C en el Gran Buenos Aires y de 10 a 11 °C en la Ciudad. Por la tarde, el sol vuelve a dominar y las máximas suben hasta 21 o 23 °C.
El viento fuerte del sábado es el dato que más preocupa. Según la información disponible, esa intensidad alcanza para mover objetos livianos, complicar la circulación en bicicleta o moto y hacer menos llevadero estar en espacios abiertos. Por eso la recomendación oficial pasa por asegurar lo que haya suelto en balcones, patios y terrazas.
La costa del Río de la Plata
Las zonas cercanas al Río de la Plata requieren atención extra. Un viento sur sostenido puede alterar el comportamiento habitual de la costa, y el efecto depende de la dirección y la duración del flujo, del nivel previo del agua y de cómo evolucione el frente. Para quienes viven o circulan por esa franja, es un punto para seguir de cerca.
Como lectora que vive este tipo de cambios de temperatura, me llama la atención lo rápido que puede cambiar la vida cotidiana: de una tarde de primavera casi calurosa a un domingo de mañana helada en pocas horas. Esa brusquedad es la que más pesa en las casas, sobre todo en quienes tienen que salir temprano a trabajar o cuidar a alguien.
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