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Pasar del empleo formal al trabajo por cuenta propia recortó los ingresos reales un 27,8 por ciento según un informe privado

Un estudio de C-P Consultora sobre datos del INDEC entre 2023 y 2025 mostró que la transición inversa, desde el cuentapropismo o la informalidad hacia un puesto privado registrado, mejoró el poder adquisitivo de los trabajadores. La nota analiza los recorridos laborales y los efectos sobre los haberes.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · 19 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Un total de 17,4 quintales de ingresos reales en promedio perdieron los trabajadores que dejaron un empleo asalariado privado registrado para desempeñarse por cuenta propia, de acuerdo con un informe de la consultora C-P difundido esta semana y elaborado sobre ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC correspondientes al período 2023-2025. La variación representa una caída del 27,8 por ciento en el poder adquisitivo de quienes protagonizaron ese recorrido laboral, según consignó el estudio al comparar la ocupación principal y la remuneración mensual de cada persona en los períodos analizados.

El relevamiento siguió a individuos de entre 18 y 65 años y puso el foco en los cambios de categoría ocupacional, de modo que las cifras reflejan diferencias promedio entre el momento previo y el posterior a la transición. La magnitud del retroceso colocó a la salida del empleo formal hacia el trabajo autónomo como la transición con peor resultado económico entre las contempladas por la consultora, incluso por encima de la migración hacia un puesto asalariado no registrado, donde la pérdida promedio fue del 13,9 por ciento.

La transición inversa, con subas de hasta 34,3 por ciento

El recorrido contrario, desde el trabajo por cuenta propia o desde la informalidad hacia un puesto privado registrado, mostró el panorama opuesto. Los trabajadores que accedieron a un empleo asalariado formal luego de desempeñarse como cuentapropistas obtuvieron una mejora promedio del 34,3 por ciento en sus ingresos reales, mientras que quienes provenían de un puesto asalariado no registrado ganaron alrededor del 31,6 por ciento. En ambos casos, los haberes medidos en términos de capacidad de compra superaron los registrados en la categoría de origen.

Permanecer dentro del empleo privado registrado, en tanto, estuvo asociado a una mejora promedio del 2 por ciento en los ingresos reales, un incremento moderado que el informe atribuye al movimiento de los salarios formales durante el período analizado. El estudio también observó que el paso desde el empleo privado registrado hacia el sector público produjo una caída del 5,4 por ciento en los haberes reales, de modo que las tres salidas consideradas desde el segmento formal arrojaron resultados negativos para los trabajadores involucrados.

  • Salir del empleo privado registrado hacia el cuentapropismo: menos 27,8 por ciento en los ingresos reales.
  • Salir del empleo privado registrado hacia la asalarización informal: menos 13,9 por ciento.
  • Ingresar al empleo privado registrado desde el cuentapropismo: más 34,3 por ciento.
  • Ingresar al empleo privado registrado desde la asalarización informal: más 31,6 por ciento.
  • Permanecer en el empleo privado registrado: más 2 por ciento.
  • Pasar del empleo privado registrado al sector público: menos 5,4 por ciento.

El análisis advirtió además que las transiciones hacia el trabajo por cuenta propia no generaron mejoras para ninguna de las otras categorías asalariadas consideradas, ya se tratara de empleados privados registrados, asalariados informales o trabajadores del sector público. La consultora describió al fenómeno como una tendencia estructural en la que el cuentapropismo operó como destino de menor retorno económico relativo, mientras que el sector asalariado formal continuó funcionando como la categoría con mayor capacidad de sostener los ingresos reales a lo largo del tiempo.

Qué mirar de aquí en más, según la consultora

El informe de C-P se complementa con la lectura que realiza la consultora LCG sobre la dinámica del mercado de trabajo, donde el ingreso de más personas a la búsqueda de empleo se explica, en gran parte, por la necesidad de complementar los ingresos familiares. Para los analistas, ese comportamiento muestra que la presión sobre el presupuesto del hogar se convirtió en el principal motor de la oferta laboral adicional, un dato que, de mantenerse, podría seguir empujando transiciones hacia modalidades con menor protección y menores ingresos reales en los próximos relevamientos. La próxima cosecha de datos, según C-P, permitirá observar si las mejoras asociadas al acceso al empleo formal se sostienen o si la mayor presencia de hogares que necesitan completar sus recursos vuelve a alimentar la migración hacia el trabajo por cuenta propia.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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