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Quince kilómetros en la nieve para volver a abrazar a sus hijos

Una vecina de Dique Luján caminó sola por la ruta provincial 37 para pedir ayuda y sacar a su familia de una camioneta tapada por la tormenta en el Cerro Wayle.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La escuela primaria de Dique Luján amaneció con la misma rutina de siempre: chicos cruzando la calle, madres apuradas, el colectivo de la línea 60 pasando cada veinte minutos. Pero este lunes, a quinientos kilómetros de ahí, en la alta cordillera neuquina, Sabrina Canepa dejaba a sus dos hijos adentro de una Renault Alaskan sepultada por bardones de nieve y empezaba a caminar sola, en silencio, por una ruta que no aparece en ninguna guía turística. Tenía 48 kilómetros por delante hasta Chos Malal y solo sus propias huellas de ida como referencia.

La familia había salido de Tigre con la ilusión de conocer el refugio de guardaparques del Cerro Wayle, un rincón poco visitado del norte neuquino. Facundo Botner, la pareja de Sabrina, manejaba la camioneta cuando los temporales de fines de agosto les jugaron una mala pasada y la nieve tapó el camino de regreso. De golpe, la Alaskan quedó varada, sin señal de celular y con dos chicos de 9 y 3 años mirando por las ventanillas un paisaje que había dejado de ser bonito para volverse una trampa.

La decisión de Sabrina

Después de cinco horas de espera, sin noticias de nadie y con el termómetro hundiéndose, Sabrina resolvió lo que cualquier madre con instinto resolvería: quedarse no era una opción. Avisó a Facundo y a los chicos, los abrigó dentro del vehículo y salió a pie por la ruta provincial 37. Caminó unos quince kilómetros, entre dos y tres horas bajo el sol frío del mediodía, siguiendo las huellas que ellos mismos habían dejado al entrar. No es una vecina de las que se quedan esperando: es de las que caminan.

Recién cuando la ruta empezó a tener forma de ruta y no de camino de nieve, encontró señal y pudo llamar a la Policía de Río Negro. El aviso pasó a la Policía de Neuquén y de ahí a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén, en Chos Malal. Cerca de las dos de la tarde, la División Brigada Rural, al mando del subcomisario Ricardo Ovadilla, salió con sus camionetas 4x4 hacia el Cerro Wayle.

“La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido. Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca.”Ricardo Ovadilla, subcomisario de la Brigada Rural de Chos Malal

Los efectivos cargaron a Sabrina y siguieron hasta el refugio. Una vez allí, retiraron los bardones que bloqueaban la camioneta, liberaron la Alaskan y se encontraron con Facundo y los chicos, que habían aguantado estoicamente el encierro. Ninguno necesitó atención médica. El clima, paradojalmente, acompañó: sol, poco viento y buena visibilidad durante toda la tarde. Pudieron volver a Chos Malal por sus propios medios.

Lo que sigue faltando

  • Señal de celular en toda la ruta provincial 37: hoy es una sombra intermitente y eso casi convierte un susto en una tragedia.
  • Cartelería preventiva en los accesos al Cerro Wayle que advierta sobre el estado de los caminos después de temporales.
  • Un protocolo escrito de respuesta rápida para turistas varados en la zona de guardaparques, donde la jurisdicción se vuelve difusa entre Neuquén y Río Negro.
  • Equipamiento obligatorio (cadenas, pala, víveres) para circular entre junio y septiembre, algo que la familia de Tigre no había considerado porque en la ciudad la nieve es una postal, no un riesgo.

El municipio de Chos Malal difundió el operativo y volvió a pedir, como lo hace cada año, que nadie se interne en los caminos de montaña sin tracción integral ni equipamiento. Es un mensaje que llega tarde para Sabrina y Facundo, que ya aprendieron la lección a fuerza de kilómetros. Mientras tanto, en Dique Luján, los vecinos del barrio cuentan la historia como quien cuenta una hazaña, y no les falta razón: a veces, querer conocer un paisaje te obliga a dejar la vida en él para poder contarlo.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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