River cosecha en Junín o se queda sin nada: a tres fechas del cierre, el playoff lo mira de lejos
El equipo de Ponzio visita a Sarmiento en un partido postergado que se volvió una final anticipada, mientras el nombre de Ramón Díaz vuelve a sonar en Núñez después de once años.

A esta altura del campeonato, River juega cada partido como si fuera la última vendimia: o se cosecha a tiempo o la temporada queda en mosto. El Millonario visita a Sarmiento de Junín en un encuentro postergado que ya no admite gestos ni redondeos. Está afuera de los ocho que avanzan al playoff del Clausura y a seis puntos del lugar que da acceso a la Copa Libertadores. Traducido: con tres fechas por delante, el margen de error se evaporó.
Ponzio al mando, números que no alcanzan
Leo Ponzio tomó el banco hace cinco fechas y el balance dice cuatro victorias y una derrota. Parece bueno, pero no lo es: los puntos no le alcanzan al equipo para meterse en el playoff. Y el que le sigue en el calendario es nada menos que el Superclásico contra Boca en la Bombonera, el primero de noviembre, justo contra el equipo que ocupa el lugar de Libertadores que River necesita recuperar. Una perlita de regalo.
Mientras tanto, el nombre de Ramón Díaz volvió a sobrevolar Núñez como sobrevuelan los zorzales en la época de poda. El Muñeco Gallardo construyó su ciclo sobre el que dejó Díaz, así que el regreso no es cualquier cosa. El detonante fue la carta de Emiliano Díaz, hijo del entrenador, en la que contó que rechazó hacerse cargo de Corinthians para cumplirle un sueño a su padre. La dirigencia no descartó la posibilidad, lo que dejó al Pelado instalado en la conversación pública después de once años afuera del club.
Una duda en la formación
- Con el regreso de Almada a la titularidad, Ponzio debe resolver quién sale del once.
- Lautaro Pereyra viene de ser figura en el último partido y pelea por mantener el puesto.
- La otra opción es que el que ceda el lugar sea Galván.
- Después de Sarmiento, el calendario pone el Superclásico en la Bombonera el primero de noviembre.
La historia del clásico mendocino (perdón, del cruce con Sarmiento) no escribe demasiado en los libros: el Verdolaga siempre se hace fuerte de local y a River le cuesta romper esa murra. Si el equipo gana, sigue respirando. Si empata o pierde, se le viene la noche en Junín y el Superclásico pasa de clásico a juicio. Yo le pongo un seis al momento: no es catastrófico, pero tampoco es de los que te dejan dormir tranquilo.
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