Rubén Rada se fue y dejó una lección para los que recién empiezan: la música no se repite, se reinventa
El músico uruguayo murió en Montevideo y sus últimas reflexiones sobre Tini, Trueno, Wos y el recambio generacional reaparecieron como despedida. Una charla donde combinó elogio, autocrítica y una advertencia directa a los artistas que están formándose.

La noticia me llegó de golpe, como le llega a cualquiera que alguna vez tarareó un murga o se cruzó con un disco de Rubén Rada en la casa de un padre o un abuelo: el músico uruguayo murió y, con él, se cerró una de las voces más queridas del Río de la Plata. Lo que más me quedó dando vueltas, lo confieso, no fueron los titulares de despedida sino una serie de declaraciones que él mismo había ido dejando en los últimos tiempos y que ahora, con su partida, cobran un peso distinto, casi de testamento. Eran palabras suyas sobre los artistas jóvenes que hoy llenan estadios y plataformas, sobre cómo mirar el cambio generacional sin caer en la trampa de la nostalgia y, sobre todo, sobre una idea muy simple pero que muchos se olvidan: en la música popular, quedarse quieto es la forma más rápida de desaparecer.
Un mapa de afinidades trazado por el propio Rada
En una de esas conversaciones, Rada había nombrado uno por uno a varios artistas del presente argentino con los que se sentía cercano: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta y Catriel. Mencionó también a Ricardo Mollo y a El Plan de la Mariposa, con quienes compartía encuentros cada vez que pisaba Montevideo. No era un saludo formal ni una operación de prensa: era un músico formado en los años sesenta y setenta diciendo, sin solemnidad, que lo que hacían esos pibes le gustaba. Y lo decía con una frase que a mí me parece de las más lúcidas que escuché en mucho tiempo: "Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos".
“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada
Después vino el costado más humano, casi doméstico, que a mí me llegó especialmente. Contó que grabó una canción con un artista de rap que acumuló quince millones de reproducciones y que, cuando le contó a sus nietos, ellos le dijeron que recién ahí "se había ido para arriba". Esa escena, que parece menor, es enorme: un referente de varias generaciones descubriendo que su propia familia lo medía con la vara del streaming y de los nuevos públicos. Rada no se quejó: lo festejó. Entendió que leer el presente con otras claves no es traicionar el pasado, es entender cómo funciona la música hoy.
La advertencia que sobrevuela a las nuevas camadas
Pero Rada no se quedó en el elogio. A quienes están empezando les dejó un consejo que, leído ahora, suena casi a recomendación paternal: "Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree". Es una frase pensada para los que recién están formándose, para los que todavía no saben si lo que tienen es un éxito o un punto de partida. Rada, que venía del candombe, del jazz, de la fusión con el rock y de décadas de escenarios, sabía de qué hablaba: una carrera se sostiene si evoluciona, y se cae si se repite hasta el hartazgo.
Hubo, además, una cuota de autocrítica que a mí me pareció enorme viniendo de alguien de su trayectoria. Rada reconoció que no había alcanzado la masividad de otros colegas de la región y se definió con una frase que lo pinta de cuerpo entero: "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público". Es la confesión de un artista que prefirió ser referencia antes que fenómeno, que eligió pagar el precio de no ser masivo a cambio de mantener un código propio. Personalmente, lo entiendo y lo comparto: hay públicos que se construyen con el tiempo, y hay músicos que viven mucho más en las listas deSpotify de otros músicos que en los rankings.
- Elogió a Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta, Catriel, Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa como artistas del presente que admiraba.
- Afirmó que "todo tiempo pasado no fue mejor" y que el mejor tiempo es el que viven los jóvenes hoy.
- Contó que grabó con un rapero una canción que llegó a quince millones de reproducciones y que sus nietos le dijeron que recién ahí "se había ido para arriba".
- Advirtió a los artistas jóvenes: "Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa".
- Reconoció no haber alcanzado la masividad de otros colegas y se definió como alguien más conocido por los músicos que por el público general.
Si me preguntan qué me llevo de Rubén Rada después de esta noticia, me quedo con algo que va más allá de los himnos que dejó: me quedo con su manera de mirar a los que vienen sin competir con ellos. Me quedo con un tipo que, pudiendo vivir de, eligió mirar para adelante. Y me quedo, sobre todo, con la invitación a escuchar a los artistas jóvenes que él mismo nombró, no para juzgarlos desde la nostalgia, sino para entender que la música que nos toca hoy es la continuación de la que él ajudou a construir. Para quien tenga la oportunidad, vale la pena repasar su obra completa y, al mismo tiempo, escuchar con atención a esos pibes nuevos que él quiso destacar: en esa conversación pendiente entre generaciones está, quizás, lo mejor que nos dejó.
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