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Tarta de pollo: cómo armar un relleno cremoso con lo que ya hay en la heladera y sumar una masa casera con condimentos a gusto

Pecho o pata muslo, salteados con un poco de agua para que no se sequen, se combinan con calabaza y queso, choclo o cebolla, entre otras opciones, y se cubren con una masa de harina, agua y aceite que admite orégano, ajo en polvo o semillas.

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Ximena RiverosTurismo y montaña · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Cuando queda pollo cocido en la heladera, preparar una tarta es una de las salidas más rendidoras que ofrece la cocina cotidiana, porque permite resolver una comida nueva sin volver a comprar el ingrediente principal y, al mismo tiempo, aprovechar los vegetales que ya están dando vueltas por la alacena o la verdulera, una lógica que en los hogares argentinos se repite cada vez que sobran pechugas del domingo o presas asadas de un asado entre semana.

El relleno admite indistintamente carne de pechuga o de pata muslo, ya sea hervida, horneada, a la parrilla o salteada con anticipación, de modo que no hace falta resignarse a un solo tipo de cocción previa. Lo que sí pide atención es la humedad: la carne cocida pierde agua y tiende a endurecerse, sobre todo cuando salió del horno o de la parrilla, así que una vez cortada en cubos o desmenuzada conviene saltearla con cebolla y morrón, y si la preparación queda algo seca se le puede sumar unas gotas de agua durante ese paso para que el pollo se mantenga tierno y no apelmace el relleno.

Para definir la mezcla, un buen punto de partida es revisar qué hay disponible en la heladera y en la verdulería, porque la tarta se adapta tanto a una opción cremosa de calabaza asada y queso como a una propuesta con más texturas que lleva granos de choclo amarillo y crema de choclo blanco, y también admite una versión bien sencilla a base de cebolla, ideal para quienes buscan pocos ingredientes. La lista de acompañamientos no se agota ahí, ya que la zanahoria, la espinaca, el zapallito y el morrón, cortados en tiras o en cubos, suman volumen a la preparación y se pueden integrar sin dificultad, mientras que los purés de berenjena, morrón, calabaza o batata funcionan como base para acompañar la carne, y el queso, el huevo o la crema ayudan a unir todos los componentes en un relleno parejo.

La cubierta se resuelve sin complicaciones con una tapa comprada o con una masa hecha en casa a partir de una proporción sencilla de dos tazas de harina por una taza de líquido repartida entre agua y aceite, una combinación que da como resultado una base de textura más arenosa y de fácil estirado. Prepararla en la cocina de uno abre la puerta a sumar condimentos como orégano, ajo en polvo, ají molido o semillas, de manera que tanto la masa como el relleno pueden ajustarse a lo que haya en la alacena, lo que convierte a la tarta en una preparación versátil para terminar el pollo del día anterior sin esfuerzo extra y con resultados a la altura de una comida principal.

  • Cortá el pollo sobrante en cubos o desmenuzado y saltealo con cebolla y morrón, agregándole unas gotas de agua si la carne quedó seca por la cocción anterior.
  • Elegí la base del relleno según lo que tengas en la heladera: calabaza asada con queso para una versión cremosa, choclo amarillo con crema de choclo blanco para sumar texturas, o cebolla para una opción con pocos ingredientes.
  • Sumá volumen con vegetales como zanahoria, espinaca, zapallito o morrón cortados en tiras o cubos, y uní la mezcla con queso, huevo o crema.
  • Para la masa casera, mezclá dos tazas de harina con una taza de líquido repartida entre agua y aceite, y condimentala a gusto con orégano, ajo en polvo, ají molido o semillas.
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Ximena RiverosTurismo y montaña

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