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Teeto: el plataformas 3D que devuelve a la Argentina ochentera al alma ochentera del juego de los 64 bits

El estudio neozelandés Eat Pant Games presentó un plataformas en tercera persona con mecánicas de absorción, cooperativa local y una estética que homenajea a los clásicos de la era 32 y 64 bits.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me acuerdo como si fuera ayer de aquella tarde de sábado, allá por el 2005 más o menos, sentado en el living de casa de un amigo con el control en la mano, saltando entre plataformas con la certeza de que el mundo se reducía a esa pantalla. Algo de ese espíritu volvió a picarme en la nuca cuando me crucé con Teeto, el plataformas tridimensional que el estudio Eat Pant Games acaba de presentar y que parece sacado de un CD que se rayaba en cualquier disquería de la calle Corrientes. La propuesta es un plataformas en tercera persona con estética que homenajea a los clásicos de la era de los 64 bits, y por eso les digo de entrada: si tienen entre cuarenta y sesenta y criogenizaron a sus jugadores internos, este juego es la excusa perfecta para descongelarlos.

Una masa azul que se traga el escenario

Teeto es una masa azul que tiene una mecánica central bastante particular: absorbe objetos del entorno —rocas, fuego y otros elementos— y muta sus propias propiedades a partir de lo que ingiere. Esa idea, que es el corazón del juego, cambia la manera de pensar cada nivel, porque en vez de saltar linealmente hay que mirar alrededor y decidir qué conviene comerse para abrir el camino. El doble salto y los planeos completan un sistema de movimiento pensado para navegar con precisión sin exigir reflejos de cirujano.

Veinticuatro niveles, cuatro actos y una coneja compañera

La historia pone al personaje principal junto a Nory, su coneja compañera, mientras enfrentan una corrupción de sombras a lo largo de 24 niveles repartidos en cuatro actos. Cada escenario está diseñado para premiar la exploración pausada: hay coleccionables y criaturas para rescatar escondidas en cada rincón, y el juego le hace un guiño al que se toma el trabajo de revisarlos en lugar de salir corriendo. La dificultad es deliberadamente amable, una decisión que puede dejar con ganas de más a los jugadores curtidos en el género, pero que abre la puerta a jugarlo en compañía.

  • Plataformas en tercera persona con estética inspirada en los clásicos de 64 bits.
  • Mecánica central de mutación: el personaje absorbe elementos del escenario y altera sus habilidades.
  • 24 niveles distribuidos en cuatro actos, con énfasis en exploración y coleccionables.
  • Cooperativo local con pantalla dividida para jugar de a dos en la misma consola.
  • Curva de dificultad accesible, pensada para un perfil más relajado que exigente.

Y acá les tiro la invitación de siempre, la misma que les vengo haciendo desde hace años: dense el gusto, busquen el juego, siéntense con un amigo o con un hijo o con un nieto, y recuerden esa sensación de los sábados a la tarde en los que el mundo se achicaba hasta quedar reducido a la pantalla del televisor. Teeto no les va a pedir réflexes de campeón, pero les va a devolver algo que hacía mucho que no nos regalaban: la alegría simple de saltar entre plataformas sin que nadie nos apure.

DB
Diego BertolottiCultura y espectáculos

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