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Diario Dos Voces

Una pirámide de ledes inventada en pleno rodaje se convirtió en el fuego de toda La Odisea

El director de fotografía Hoyte van Hoytema necesitaba iluminar el asedio nocturno a Troya sin prender un solo fósforo en el set. Lo que empezó como un parche terminó siendo la fuente de luz de toda la película.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me acuerdo perfectamente de una función de hace veinte años en la que el fuego en escena se resolvía con una manta roja agitada detrás de una vela, y nada más. Por eso me llamó la atención lo que me tocó contar esta semana: para resolver el asedio nocturno a Troya, la primera escena que Christopher Nolan filmó de La Odisea, el equipo técnico no echó mano de un reflector convencional ni de una antorcha con nafta. Inventó, literalmente, una pirámide de luz.

La secuencia se rodó en Aït Benhaddou, Marruecos, con el Templo de Atenea reconstruido y cientos de extras esperando una iluminación de 360 grados que pareciera fuego real. El fuego real quedó descartado por seguridad en un set de esas dimensiones y los focos habituales se quedaban cortos. Ahí entraron el director de fotografía Hoyte van Hoytema y el programador de panel Noah Shain, y empezaron a darle forma a algo nuevo.

Nació el Pyrahedron

Lo que armaron se llama Pyrahedron: tres triángulos equiláteros de poco menos de un metro de lado, cada uno con seis circuitos hexagonales y seis LEDs COB por circuito, lo que da 36 píxeles por cara. Ensamblados como pirámide, emiten luz en tres dimensiones, algo que un panel LED plano no puede hacer. Van Hoytema lo contó con una frase que vale la pena reproducir textual: "Me pregunté si podríamos crear una fuente de fuego impresionista que se comportase exactamente como el fuego, que tuviese más o menos la misma forma, que se pudiese mover con facilidad y que estuviese alimentada con baterías".

  • Se fabricaron en Beijing en dos versiones: las Dumb Pyra, con un patrón de fuego fijo al conectarlas a una batería, y las Smart Pyra, que podían alternar entre 36 aspectos distintos y manejarse desde una consola de luces.
  • Ambas admitían la reproducción de videos de llamas reales a baja resolución, lo que les daba un comportamiento visual muy parecido al de un fuego vivo.
  • En el set se adherían a paredes, se atornillaban a estructuras o simplemente se apoyaban en el suelo, aprovechando su forma estable y su peso liviano.
  • La exposición estimada rondaba T4 a unos tres metros con ISO 500, suficiente para las necesidades del rodaje.

Lo que nació como un parche para una noche en Troya terminó extendiéndose a todos los pasajes nocturnos de la película. El propio van Hoytema lo reconoció sin vueltas: "Las unidades eran creíbles, se podían producir en masa y eran fáciles de transportar y de manejar. Se convirtieron en nuestra luz de preferencia para todas las escenas nocturnas". A mí, que llevo años viendo cómo se resuelven iluminaciones grandes con cuatro reflectores y un generador, la idea de un dispositivo portátil y a baterías que imita un incendio me parece de esas soluciones que uno no puede dejar de mirar.

Si les interesan estos problemas técnicos del rodaje, me escriben y voy armando una serie entera: vale la pena detenerse en cómo se filmó la salida de Odiseo de la isla de Calipso o en las decisiones que se tomaron para el sonido directo en interiores tan grandes como esos. Quedan invitados a seguir la nota.

DB
Diego BertolottiCultura y espectáculos

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