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Verónica transfiere dos plantas en Santa Fe por 15,5 millones de dólares y busca cubrir apenas una quinta parte de su deuda concursal

La láctea con sede en la provincia de Buenos Aires acordó ceder sus establecimientos de Clason y Suardi a Lacterra y Copalac, dos sociedades que ya operaban allí bajo contratos de fasón. Los 225 empleados de ambos galpones serían absorbidos por las compradoras, en una operación que depende de la aprobación judicial.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · 3 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Quince millones quinientos mil dólares. Ese es el monto total que la empresa láctea Verónica, con casa matriz en la provincia de Buenos Aires y plantas productivas en territorio santafesino, proyecta ingresar tras acordar la venta de sus establecimientos industriales de Clason y Suardi en el marco del concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17. La operación, que se encuentra supeditada a la homologación judicial, representa apenas alrededor del veinte por ciento del pasivo total declarado por la compañía, estimado en aproximadamente 77 millones de dólares al momento de su presentación concursal, equivalentes a 118.496 millones de pesos al 30 de junio de 2026.

La planta de Clason sería transferida a Lacterra S.A.S. por nueve millones de dólares, en tanto que el establecimiento de Suardi pasaría a manos de Copalac S.A.S. por seis millones quinientos mil dólares. Ambas transacciones comprenden los inmuebles, la maquinaria y los activos productivos vinculados a cada unidad de negocio, e incluyen la absorción de los doscientos veinticinco trabajadores que se desempeñan en esos galpones, quienes serían incorporados a las plantillas de las sociedades adquirentes sin solución de continuidad en la relación laboral.

Compradores con presencia previa en los mismos establecimientos

Un dato relevante de la operación es que las dos firmas adquirentes no resultan ajenas a los establecimientos que están en condiciones de comprar. Ambas venían desarrollando tareas productivas en esos mismos galpones bajo la modalidad de fasón, un esquema contractual mediante el cual una compañía elabora productos en instalaciones de terceros utilizando equipamiento propio o cedido. Copalac comenzó a operar en Suardi el mes pasado, lo que permitió reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin registrar actividad industrial. En Clason, en tanto, Lacterra suscribió un convenio de similares características en julio, aunque el inicio efectivo de la producción aún no se concretó debido a que las instalaciones permanecían en proceso de reacondicionamiento tras permanecer paralizadas desde enero.

Requerimientos judiciales sobre la operación

El tribunal interviniente solicitó a la concursada que acompañe la documentación correspondiente a los estatutos sociales y a la composición accionaria de Lacterra y Copalac, y que detalle los criterios aplicados para la selección de dichas firmas como adquirentes, sus antecedentes comerciales y financieros, y la eventual existencia de otras ofertas que hubieran sido consideradas en el proceso. La exigencia apunta a transparentar los términos de una cesión que se inscribe en un escenario de extrema fragilidad patrimonial.

La estructura del pasivo y los eslabones más comprometidos

Aún en el supuesto de que la operación prospere y los 15,5 millones de dólares se incorporen al activo concursal, el resultado apenas cubriría una porción minoritaria de los compromisos asumidos por Verónica. La composición del pasivo revela con claridad cuál es el eslabón de la cadena productiva y comercial que se lleva la diferencia: las obligaciones fiscales y previsionales encabezan el ranking con 76.245 millones de pesos, seguidas por las deudas comerciales con proveedores con 26.861 millones, las laborales con 10.357 millones y las financieras con 4.211 millones, además de otros conceptos de menor significación. Es decir, la mayor presión recae sobre los organismos de recaudación, en un esquema que evidencia la dificultad histórica del sector lácteo para trasladar a precios los incrementos de costos y sostener los compromisos tributarios en ciclos de márgenes comprimidos.

La planta de Lehmann, el tercer escenario pendiente

La tercera planta del grupo, radicada en la localidad santafesina de Lehmann, permanece sin actividad y concentra otros ciento doce empleados. La empresa evalúa distintas alternativas para procurar su reactivación, en un contexto en el que la compañía atribuyó su deterioro a una caída del 26,5 por ciento en los volúmenes comercializados durante 2025, al pasar de 94.798 a 69.692 toneladas, y a pérdidas por 28.549 millones de pesos en su último ejercicio anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el período precedente. Desde enero, la firma no abona salarios a su personal.

Qué mirar en los próximos meses

Tres indicadores permitirán seguir la evolución del caso. En primer lugar, la decisión judicial respecto de la homologación de las transferencias a Lacterra y Copalac, junto con la documentación que ambas sociedades deberán acompañar ante el juzgado. En segundo término, el desenlace de la planta de Lehmann, cuya permanencia o cierre condicionará la sustentabilidad de los restantes puestos de trabajo. Y en tercer lugar, el comportamiento del volumen vendido durante 2026 respecto de los 69.692 toneladas registrados en 2025, dado que la recuperación de la escala productiva constituye el requisito indispensable para cualquier plan de reorganización empresaria que pretenda atender la totalidad del pasivo concursal.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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