Amazon ya tiene un millón de robots trabajando en sus depósitos y el dato preocupa más de lo que la empresa quiere admitir
La compañía más robotizada del mundo reconoce una flota inédita de máquinas en sus centros logísticos. Al mismo tiempo, sus propios registros muestran que donde hay más robots hay más accidentes. La promesa de seguridad choca contra la evidencia.

Lo cuento porque me llama la atención. Amazon superó el millón de robots operando en sus depósitos de todo el mundo y, al mismo tiempo, sostiene una plantilla de más de 1,5 millones de empleados. Es la empresa más robotizada del planeta y no para de crecer: está construyendo fábricas nuevas en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana, y su directora financiera adjunta dijo que la flota de brazos robóticos se va a más que duplicar durante este año.
Lo más fuerte es lo que dicen sus papeles internos. Según un informe del Senado de Estados Unidos terminado en diciembre de 2024, los depósitos de Amazon registran un 30 por ciento más de accidentes que el promedio de la industria. Y los propios registros de la compañía muestran que los centros donde hay robots tienen una tasa de lesiones un 28 por ciento más alta que los que no los tienen. Ojo con esto: la empresa sostiene que las máquinas están para sacar a la gente de las tareas más riesgosas, pero los números cuentan otra cosa.
De Kiva a Vulcan: cómo se llegó hasta acá
La historia arrancó en 2012, cuando Amazon compró Kiva Systems, la empresa que hacía robots con rueditas que llevan estanterías enteras hasta el puesto del operario. De ahí salieron los modelos Hércules y Titán, que mueven estructuras del tamaño de un piano de cola, y Proteo, el primero que puede circular entre personas sin chocarlas gracias a sus sensores. Para ordenar el tráfico de tantos fierros juntos, la compañía creó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que, según ellos, bajó un 10 por ciento el tiempo de traslado de toda la flota.
Lo último que tienen en el taller
- Robin, un brazo con ocho ventosas que separa paquetes de pilas desordenadas.
- Cardinal, que levanta paquetes de hasta 22 kilos y los acomoda en carritos.
- Sparrow, que reconoce cientos de millones de productos distintos para reponer cajones.
- Vulcan, el primero con sensores de fuerza, capaz de sentir lo que toca. Ya funciona desde 2025 en Spokane, Washington, y en Hamburgo, Alemania.
Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, repite que la idea es que las máquinas se queden con lo más pesado y peligroso. La Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado estadounidense investigó durante 18 meses y terminó con una conclusión incómoda para la empresa. La promesa es que la robótica saque a la gente del riesgo. La realidad, por ahora, muestra más robots y más accidentes en el mismo lugar. ¿Vale la pena la apuesta? Los números, por ahora, no la terminan de cerrar.
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