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Arequipa, la Ciudad Blanca que se asoma entre volcanes y portales de piedra volcánica

En el suroeste del Perú, la ciudad invita a combinar patrimonio colonial, miradores andinos y una gastronomía con identidad propia. Toqué lleva lo justo organizacional y qué prever antes del viaje para aprovechar la visita.

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Ximena RiverosTurismo y montaña · 20 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Arequipa se recuesta en el valle del río Chili y queda rodeada por tres gigantes de piedra que se ven desde casi cualquier esquina: el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu. Ese cinturón montañoso no es un adorno: acompaña los paseos por el casco céntrico y suma miradores a un itinerario que, además de volcanes, ofrece iglesias, claustros, portales coloniales y picanterías con larga tradición. Para llegar desde Buenos Aires, lo más habitual es combinar un vuelo hasta Lima y, desde allí, conectar otro vuelo de una hora y veinticinco minutos hasta la ciudad peruana.

Cómo organizarse con el clima y la altura

Antes de armar la valija conviene tener presente la amplitud térmica del destino: las temperaturas diurnas se mueven alrededor de los 24 grados, mientras que por la noche pueden descender hasta los 8 o 10 grados. El clima seco y los cielos generalmente despejados son la tónica, una condición que favorece la visibilidad de los volcanes durante buena parte del año. Aunque Arequipa no se ubica a una altitud extrema, sí está por encima de los 2.300 metros, por lo que se recomienda hidratarse, evitar esfuerzos físicos intensos al inicio y contemplar esa diferencia de temperatura al momento de elegir ropa de abrigo para las salidas nocturnas. En las laderas cercanas todavía se reconocen terrazas agrícolas vinculadas con los sistemas de cultivo incas, un recordatorio del vínculo histórico entre la ciudad y la agricultura de altura.

El centro histórico y la piedra que le dio el apodo

El recorrido puede comenzar en la Plaza de Armas, donde se concentran buena parte de las visitas obligadas. Alrededor de la explanada se levantan la catedral, el Portal de la Municipalidad, el Portal de Flores y el Portal de San Agustín, todos construidos con una piedra local de origen volcánico llamada sillar, clara y de fácil labrado, que le valió a la ciudad el sobrenombre de Ciudad Blanca. En el año 2000, la Unesco declaró al centro histórico Patrimonio Cultural de la Humanidad por la calidad de su arquitectura y por la integración de técnicas constructivas nativas y europeas en sus muros, portadas y techumbres.

La catedral fue reconstruida luego del terremoto que sacudió la región en 2001 y, en su interior, conserva un órgano de origen belga de 12 metros de altura y 1.218 tubos, que se utiliza durante las misas dominicales. La visita, además, permite subir al campanario para observar la ciudad desde las alturas y obtener una primera panorámica del valle del Chili y de los volcanes que custodian el horizonte.

Iglesias, miradores y cocina local

A pocos pasos de la plaza se levanta la iglesia de San Agustín, una de las paradas tradicionales del recorrido. La entrada a su capilla cuesta 10 soles y, en ese sector, no se permiten fotografías ni registros con dispositivos. Los frescos que decoran el templo incorporan motivos de la selva peruana, con representaciones de vegetación y aves que llaman la atención de los visitantes. Para contemplar el paisaje circundante, el mirador de Yanahuara es otra escala recomendada: desde allí se aprecia el entorno montañoso que rodea a Arequipa, con el Misti, de 5.822 metros sobre el nivel del mar, como una de sus referencias visuales más nítidas. Para completar la jornada, las picanterías y la cocina local suman una parada con identidad arequipeña, donde platos tradicionales como el rocoto relleno, el adobo y los chupes se sirven en locales con historia, muchos de ellos abiertos desde hace generaciones.

  • Llevar abrigo liviano para la noche, ya que la temperatura puede bajar a entre 8 y 10 grados aunque el día ronde los 24 grados.
  • Considerar ropa de abrigo liviana para la noche, ya que la temperatura puede bajar a entre 8 y 10 grados aunque el día ronde los 24 grados.
  • Tener previsto el efectivo en soles para entradas como la capilla de la iglesia de San Agustín, donde el ingreso cuesta 10 soles.
  • Respetar la prohibición de tomar fotografías dentro de la capilla de San Agustín y de otros ámbitos donde se indique expresamente.
  • Reservar el vuelo Lima-Arequipa, con una duración aproximada de una hora y veinticinco minutos, y dejar margen para la conexión desde Buenos Aires.
  • No ascender de manera improvisada a los nevados que rodean la ciudad: el Misti, el Chachani y el Pichu Pichu exigen equipos, guías habilitados y una aclimatación adecuada que no se resuelve en una visita corta.

Una ciudad para caminar con tiempo

Arequipa se recorre mejor a paso lento, deteniéndose en portales, miradores y templos, y dejando espacio para la mesa. La combinación de patrimonio colonial, vistas a los volcanes y circuitos de iglesias convierte a la Ciudad Blanca en un destino que se disfruta tanto de día, cuando el sol revela el blanco del sillar, como al atardecer, cuando las cumbres del Misti, el Chachani y el Pichu Pichu se tiñen de tonos rojizos sobre el valle del Chili.

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