Carrère llenó la Facultad de Derecho: una mañana con café en Eterna Cadencia y una noche a sala completa
El escritor francés presentó Koljós en el FILBA, fue entrevistado por Leila Guerriero ante casi mil personas y, horas antes, se sentó en el bar de una librería porteña a charlar con periodistas. Crónica desde la cola, la sala y la mesa de café.

Empecemos por la cola. La fila que el viernes 2 de octubre se extendía sobre la calle Junín, a metros del aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA, tenía esa densidad particular de las esperas que la gente justifica solo cuando algo vale la pena. Casi mil personas esperaban para entrar a ver a Emmanuel Carrère. No a un streamer, no a un cantante: a un escritor francés de 68 años que vino a Buenos Aires a presentar Koljós, su libro más reciente. La postal, en pleno centro porteño, decía mucho del estado de un público lector que muchos dan por perdido y que, sin embargo, sigue moviéndose cuando aparece un nombre así.
Carrère llegó al país en el marco del Festival Internacional de Literatura, el FILBA, y eligió la Argentina para mostrar el libro que publica Anagrama en 2025, donde cuenta su infancia y la vida de sus padres, ambos fallecidos en 2023 con apenas unos meses de diferencia. Es un libro que cierra, por ahora, un arco que incluye títulos como El adversario, De vidas ajenas, El Reino, Yoga y V13. La expectativa estaba a la altura: el autor es ganador del Prix des Prix en Francia y del Premio Princesa de Asturias, dos distinciones que pesan en cualquier estantería del mundo.
La sala desbordada y una conversación a la altura de un recital
Adentro, el auditorio de la Facultad de Derecho estaba colmado. La ovación que recibió al subir al escenario se pareció más a la de un recital que a la de una conferencia literaria. Camisa a cuadros arremangada, remera negra y zapatillas, el parisino se sentó frente a Leila Guerriero, referente del periodismo narrativo latinoamericano, para una entrevista pública que fue de lo mejor que pasó en Buenos Aires en mucho tiempo en materia de eventos literarios.
Habló de sus métodos y, sobre todo, de sus obsesiones. Contó que cuando investigaba el caso de Jean-Claude Romand —el hombre que durante años sostuvo una mentira monumental y terminó asesinando a su familia entera para que no se descubriera—, dejó el proyecto abandonado durante dos largos años. Lo retomó cuando entendió algo que repitió ante la sala como si fuera una confesión: "una historia así de monstruosa en un punto tiene que ver con casi todos nosotros". Y agregó una fórmula que sirve como credo de su literatura: en la escritura "siempre hay que ir adonde uno no quiere ir".
“En la escritura siempre hay que ir adonde uno no quiere ir.”Emmanuel Carrère
También repasó su recorrido: las primeras ficciones escritas "en un trance alucinatorio", el bloqueo creativo que vino después y la biografía de Philip K. Dick que lo sacó de la parálisis y le devolvió las ganas de escribir. La conversación fue amena pero no liviana: Carrère es un tipo que pone el cuerpo en lo que cuenta, y eso se nota.
La mañana en Eterna Cadencia y la pregunta por la inteligencia artificial
Pero la jornada de Carrère en Buenos Aires había empezado mucho antes, lejos de la formalidad del aula magna. Por la mañana del mismo viernes, el autor se sentó en el bar de la librería Eterna Cadencia, en el barrio de Palermo, para una conferencia de prensa con periodistas. La charla fue distendida: frases breves, semblante afable, paciencia para las preguntas. Ahí, consultado por la inteligencia artificial y el futuro de la escritura, respondió con una media sonrisa que se volvió frase: tiene "la suerte de ser demasiado viejo para que sea su problema".
A su lado, en esa mesa de bar donde tantas veces se hicieron presentaciones que después pasaron a la historia chica de la literatura porteña, el autor se mostró tal cual uno lo imagina leyendo sus libros: contenido, agudo, sin estridencias.
Lo que falta: más eventos así
- Que el FILBA siga creciendo y consiga sostener este nivel de convocatoria en futuras ediciones.
- Que las librerías y los festivales puedan programar más encuentros con autores extranjeros en formato pequeño, tipo conferencia de prensa extendida o charla íntima.
- Que las editoriales sigan apostando a traducir y traer a Buenos Aires a escritores como Carrère, cuyos libros se leen durante meses después de visitar el país.
- Que la Facultad de Derecho y otras dependencias de la UBA sigan abriendo sus puertas a actividades culturales masivas, como hicieron esta vez.
Mientras tanto, en Palermo, en la zona de la Facultad de Derecho y en cada librería donde se pueda conseguir un libro de Carrère, la pregunta queda flotando: cuántos de los que aguantaron la fila del viernes van a volver a una conferencia literaria el mes que viene. La respuesta la tiene el circuito, no el municipio, que otra vez llega tarde. Para quienes no llegaron a los eventos en vivo, los libros de Emmanuel Carrère están disponibles en ediciones de Anagrama en librerías de todo el país. ¿Leíste a Carrère? ¿Cuál de sus libros te enganchó más?
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