Crédito al consumo bajo lupa: bancos y fintech recortan límites y encarecen préstamos mientras la mora de las familias trepa al 12,9%
El costo financiero total ronda el 90% al 100% anual incluso para los clientes con mejor historial, los plásticos se suspenden con mayor frecuencia y el stock de préstamos personales lleva diez meses en retroceso real, en un cuadro donde solo los créditos hipotecarios crecen por encima de la inflación.

Para quienes conservan un historial de pago prolijo, acceder a un préstamo personal ya no es barato. La tasa nominal anual se mueve en torno al 60%, pero la cifra relevante para el bolsillo es el costo financiero total, que ronda el 90% al 100% anual: es decir, casi el doble de la inflación esperada por el mercado y muy por encima de cualquier pauta salarial negociada en paritarias. En otras palabras, incluso los perfiles más buscados por las entidades deben pagar un spread que deteriora el capital solicitado en términos reales y deja al crédito personal como una herramienta de último recurso más que de financiamiento cotidiano.
Esa dinámica se retroalimenta con la tarjeta de crédito, el otro gran canal de consumo. El saldo de plásticos mostró una baja real del 0,3% mensual y del 10,1% interanual, y las entidades aplicaron dos movimientos simultáneos: por un lado, suspendieron plásticos de clientes con deudas irregulares; por otro, limitaron las actualizaciones de límite, lo que reduce el margen para nuevas compras y obliga a las familias a recurrir a dinero en cuenta o efectivo. El eslabón de la cadena que se lleva la mayor diferencia es, en este tramo, el sistema financiero, que cobra tasas activas muy por encima del costo de fondeo y traslada el riesgo de mora a través de comisiones y requisitos patrimoniales más exigentes.
Tarjetas más restrictivas y demanda que se enfría
El lado de la demanda también se modificó. Barbero señaló que los clientes con mejores calificaciones crediticias —el segmento al que ahora apuntan bancos y fintech— muestran una menor predisposición a endeudarse, conscientes de que el costo financiero del crédito supera con holgura la evolución de precios y salarios. Así, las restricciones conviven con una demanda más contenida, lo que profundiza la retracción del crédito al consumo y configura una suerte de equilibrio contractivo: menos oferta porque hay más mora y menos demanda porque las tasas son prohibitivas.
- Mora de los créditos familiares: 12,9%, según el Informe sobre Bancos del Banco Central.
- Préstamos personales: stock con diez meses consecutivos de caída real y baja interanual del 7,6% en el crédito total a las familias.
- Tarjetas de crédito: baja real del 0,3% mensual y del 10,1% interanual, con suspensiones de plásticos y menor actualización de límites.
- Costo financiero total: 90% a 100% anual para perfiles con buen historial, contra una tasa nominal anual cercana al 60%.
- Créditos hipotecarios: saldo de $8,6 billones, con aumento real del 3,1% mensual y del 36,1% interanual.
La excepción dentro del sistema: los hipotecarios crecen por encima de la inflación
En contraste con el resto de la cartera a las familias, los préstamos hipotecarios muestran una dinámica propia. First Capital Group informó que su saldo llegó a $8,6 billones, con un aumento real del 3,1% mensual y del 36,1% interanual, en un mercado sacudido por los programas de financiación en pesos ajustables por inflación o por UVA. La diferencia se explica por el perfil de cliente y por el tipo de garantía: el hipotecario tiene colateral real, plazos extensos y tasas que, en muchos casos, se actualizan por el índice de precios, lo que permite calzar el fondeo de los bancos en instrumentos similares del Banco Central y reduce el riesgo de crédito de manera estructural frente al préstamo personal.
De cara a la próxima cosecha de datos, qué mirar resulta casi tan importante como el cuadro actual: habrá que seguir de cerca la evolución del indicador de mora de las familias —si perfora el 13% o se estabiliza en torno al 12,9%—, el ritmo de actualización de límites en tarjetas, el costo financiero total de los préstamos personales en los próximos relevamientos del Banco Central y, sobre todo, el comportamiento del crédito UVA en un contexto electoral y de expectativas cambiantes, ya que la fotografía actual podría modificarse con rapidez si la inflación sorprende a la baja o si la banca vuelve a recibir incentivos para ampliar la oferta.
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