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Cuando el cuerpo avisa antes de la tos: las señales silenciosas de la neumonía que muchos dejan pasar

Cansancio extremo, agitación y náuseas pueden aparecer antes que los síntomas clásicos. Especialistas advierten que en los mayores de 65 años la fiebre puede estar ausente y el cuadro igual ser grave.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Cuando el cuerpo avisa antes de la tos: las señales silenciosas de la neumonía que muchos dejan pasar

En el barrio uno se entera de estas cosas por el comentario de un vecino que termina internado después de lo que parecía una simple gripe. María, que vive a tres cuadras de la plaza y junta el mate de las siete con cualquiera, terminó el mes pasado en una clínica de Morón con un tubo de oxígeno y el diagnóstico de neumonía. Lo que más le llamó la atención a su hija Carolina fue que mamá no había tosido casi nada y la fiebre recién apareció cuando ya estaba internada. Esa contradicción entre lo que la gente cree que es una neumonía y lo que el cuerpo hace antes de que aparezcan los síntomas clásicos es justo lo que preocupa a los neumonólogos: el cuadro se instala sin hacer ruido y, cuando se lo descubre, a veces ya tomó distancia.

Las primeras pistas que el cuerpo manda y no siempre se leen

La neumonía es una infección que inflama los alvéolos pulmonares y puede llenarlos de líquido o pus, lo que complica el paso del oxígeno al resto del organismo. El cansancio profundo, una respiración más rápida de lo habitual, los latidos acelerados, las náuseas, la falta de apetito y un malestar general difuso suelen aparecer antes que la tos y la fiebre, los dos síntomas con los que casi todo el mundo identifica esta enfermedad. El neumonólogo Gerald Weinhouse, de la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Mass General Brigham, lo dice sin rodeos: la fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos. Y agrega que, aunque la tos es casi universal, algunas personas no tienen mucha fiebre. Eso explica por qué muchos llegan tarde a la consulta: porque durante días pensaron que estaban pasados de cansancio, no enfermos.

“La fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos. Aunque la tos es casi universal, algunas personas no tienen mucha fiebre.”Gerald Weinhouse, neumonólogo de Mass General Brigham

Quiénes son los que más pagan las consecuencias

  • Bebés, niños pequeños y adultos mayores, por la inmadurez o el desgaste del sistema inmune.
  • Fumadores y personas con enfermedades cardíacas, pulmonares crónicas, asma o diabetes.
  • Pacientes oncológicos o que reciben tratamientos que bajan las defensas.
  • Mayores de 65 años en los que la temperatura corporal puede incluso estar por debajo de lo normal, lo que hace que la fiebre no aparezca como señal de alerta.
  • Personas que atravesaron una gripe o un cuadro de covid-19 y ven reaparecer los síntomas después de una mejoría inicial.

Cuándo dejar de aguantar y consultar de una vez

Hay señales que ya no dan para el paracetamol y la espera: dolor en el pecho al respirar, tos que persiste varios días y va empeorando, fiebre de 39 grados o más que no baja, presión arterial baja, diarrea y, sobre todo en los mayores, confusión repentina, somnolencia fuera de lo normal o desorientación. Frente a cualquiera de esos indicios la consulta médica no puede esperar al lunes. Las complicaciones que esta infección puede dejar son serias: acumulación de líquido alrededor de los pulmones, bacterias en sangre, abscesos pulmonares y una insuficiencia respiratoria que obliga a internar al paciente.

La respuesta del Ministerio de Salud de la Nación suele insistir en la vacunación antigripal y antineumocócica para los grupos de riesgo, algo que en los centros de salud del conurbano funciona con irregularidad según el barrio y la época del año. Pero en la consulta de a pie, la pregunta que queda dando vueltas es otra: si la neumonía puede empezar con un cansancio que atribuimos al trabajo, a los chicos, al calor o a la edad, qué estamos haciendo como sociedad para que un resfrío que parece tonto no termine en terapia intensiva. Todavía falta que la atención primaria salga a buscar estos casos en lugar de esperar a que la gente llegue con la tos en la mano.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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