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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Cuando el pelo se cae y algo más está pasando en el cuerpo

Una caída repentina, localizada o más abundante de lo habitual en mujeres puede ser la pista de un trastorno hormonal o de un déficit de hierro. Especialistas piden no automedicarse con suplementos y remarcan la importancia de llegar a la consulta con los estudios al día.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Cuando el pelo se cae y algo más está pasando en el cuerpo

Lo viví de cerca más de una vez, conversando con vecinas de distintos barrios porteños. No es lo mismo cepillarse y encontrar unos pelos sueltos en el peine que abrir la canilla de la ducha y ver cómo se va una cantidad llamativa, enredada en la rejilla. Tampoco es lo mismo tener entradas desde los veinte, herencia familiar mediante, que notar de pronto una zona pelada del tamaño de una moneda o un afinamiento que se acelera sin explicación. Esa diferencia, la que aparece entre lo de siempre y lo de golpe, es la que separa un tema estético de un tema médico, y la que esta nota intenta poner sobre la mesa para que ninguna lectora la subestime.

Por qué se cae: lo que puede estar detrás

La Academia Estadounidense de Dermatología y la clínica Mayo coinciden en un punto: el cabello, por sí solo, no cuenta la historia completa. La caída puede estar asociada con problemas hormonales, con enfermedades tiroideas, con el síndrome de ovario poliquístico o con déficits nutricionales, sobre todo de hierro, zinc o biotina. También puede tener un origen autoinmune, estar ligada al estrés intenso, a una cirugía, a un posparto o al uso de ciertos medicamentos. Por eso la consulta arranca casi siempre con los antecedentes clínicos, una revisión del cuero cabelludo y, si hay sospecha fundada, análisis de sangre e incluso una biopsia.

  • Trastornos tiroideos: tanto una tiroides que trabaja de más como una que se vuelve perezosa pueden provocar caída, a veces en mechones al cepillarse. Tratar la enfermedad de base suele revertir el problema.
  • Síndrome de ovario poliquístico: el exceso de andrógenos puede producir una pérdida con patrón similar al masculino. Suele venir acompañada de reglas irregulares, acné, más vello facial o corporal y, en algunos casos, dificultades para lograr un embarazo.
  • Déficit de hierro: fue el hallazgo más frecuente en una investigación sobre 155 casos de alopecia femenina disponible en PubMed Central, seguida por enfermedades tiroideas. Sus resultados describen esa muestra puntual y no permiten afirmar que cualquier mujer con caída tenga falta de hierro.
  • Otras causas: estrés físico o emocional, posparto, cirugías, déficit de biotina o zinc, ciertos fármacos, alopecia areata y la predisposición hereditaria conocida como alopecia androgenética.

Suplementos: solo cuando el análisis lo pide

Acá viene uno de los puntos que más me importa subrayar, porque lo escucho una y otra vez en el consultorio y en la cola del super: tomar hierro o biotina por las dudas no es la solución. La Academia Estadounidense de Dermatología es clara al respecto: los suplementos se indican cuando los estudios confirman niveles insuficientes. El exceso de hierro, por caso, puede ser francamente perjudicial. Tampoco sirve automedicarse con complejos multivitamínicos creyendo que mientras más mejor, porque el pelo necesita un cuerpo que funcione, no frascos apilados en la alacena.

Los síntomas que se presentan junto con la caída pueden darle al dermatólogo o al endocrinólogo la pista para pedir un estudio y descartar otro. La regla menstrual, el peso, la presencia de acné, la caída del vello de las cejas, el cansancio, el pulso acelerado, la piel seca, los cambios de ánimo: todo suma, y por eso conviene llegar a la consulta con esos datos en la cabeza y, si se puede, anotados en el celular. El tratamiento correcto depende de la causa, y la causa se descubre en la consulta, no en una publicad de Instagram.

“La herencia y el estrés siguen siendo las dos grandes puertas de entrada, pero cuando la caída se vuelve repentina, se localiza o se suma a otros malestares, deja de ser un tema de la peluquería para pasar a ser un tema del consultorio. Por ahora, lo que sigue faltando en la conversación cotidiana es justamente eso: el paso por el médico antes que el paso por la farmacia.”Paula Nallim, Sociedad y vida cotidiana
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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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