El AMBA, atrapado bajo un bloqueo atmosférico: una semana entera sin ver el sol
Un centro de altas presiones instalado sobre el Atlántico actúa como tapa sobre Buenos Aires y el conurbano, sostiene las nubes, los vientos del este y una llovizna que no termina de irse. El miércoles y el jueves serán los días más cargados, con más de 70% de probabilidad de agua y temperaturas que no pasarán de los 18 grados.

Caminar por la calle estos días en el AMBA se volvió una experiencia un poco deprimente. El cielo está gris desde que arranca la mañana y, cuando uno cree que por fin va a salir un rato de sol, la nubosidad vuelve a cerrarse. No es casualidad ni mala suerte: hay una explicación concreta, y tiene nombre. Se trata de un bloqueo atmosférico, una configuración de la circulación regional que, según los informes meteorológicos, está manteniendo a Buenos Aires y al conurbano metidos adentro de una semana entera de tiempo fresco, húmedo y cubierto.
Lo que pasa es que un centro de altas presiones se quedó estacionado sobre el océano Atlántico y funciona, a grandes rasgos, como una tapadera. Mientras ese sistema no se mueva, las masas de aire distintas —las que suelen traer días más templados o más despejados— no pueden avanzar hasta acá. El resultado es que seguimos recibiendo vientos del este y del sudeste, que cargan humedad, refuerzan la sensación de frío y hacen que el sol aparezca cada vez menos.
Un abrigo que cuesta dejar puesto
La particularidad de este tipo de fenómenos es que no necesariamente implican lluvias constantes, sino una dificultad persistente para que el cielo se limpie. Las precipitaciones, aclaran los especialistas, serán intermitentes y, en general, con acumulados bajos. Pero esa llovizna finita y molestita, que a veces ni siquiera se nota pero te empapa el cuello de la campera, se vuelve una compañía bastante pesada cuando se extiende durante varios días.
Las temperaturas de la semana resumen mejor que nada el impacto del bloqueo. Las mínimas se mueven entre los 11 y los 13 grados, mientras que las máximas no van a pasar de los 18. La amplitud térmica es muy chica y la presencia de sol es tan escasa que la térmica se termina percibiendo más baja de lo que marca el termómetro. Para colmo, estamos en octubre, un mes en el que uno ya empieza a pensar en guardar la campera pesada, y sin embargo el placard sigue mandando.
Miércoles y jueves, los días más cargados
- Miércoles 14: la probabilidad de lluvia supera el 70%, con chaparrones ocasionales que podrían dejar hasta 5 milímetros.
- Jueves 15: se perfila como el día de mayor actividad de la semana, con hasta 10 milímetros posibles y probabilidad de precipitación también por encima del 70%.
- Zonas ribereñas: el viento se hace sentir más fuerte hacia el tramo central de la semana, con velocidades de 10 a 20 km/h y ráfagas que pueden alcanzar los 40 km/h.
- Viernes: el cielo seguirá mayormente cubierto, con nuevas lloviznas posibles y temperaturas entre 13 y 17 °C.
- Fin de semana: aparecen las primeras señales de cambio, con una menor probabilidad de lluvia, aunque sin una mejora firme todavía.
Recién para el inicio de la semana que viene se esperan jornadas más estables y con mayor presencia de sol. Mientras tanto, el patrón sigue siendo el mismo: nubosidad baja, humedad alta y esa sensación de que el día se hace más largo de lo que debería. Lo que me pregunto, mientras tanto, es qué están haciendo los municipios con el tema de las calles anegadas, los desagües tapados y la poda: cada vez que se repite una semana así, vuelve a quedar a la vista la misma deuda con el mantenimiento urbano. La respuesta oficial, otra vez, llega tarde. Lo que sigue faltando, en definitiva, es un plan serio para que estas semanas grises no terminen siempre en pequeños colapsos cotidianos barrio por barrio.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo



Sarampión en Argentina: qué grupo debe recibir una dosis extra de la vacuna
