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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Diario Dos Voces

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El dia que Miyazaki toco la puerta de Pippi Calzaslargas y Astrid Lindgren no lo dejo pasar

Antes de fundar Studio Ghibli, el maestro japones viajo a Suecia para adaptar a la nina pelirroja mas famosa de la literatura infantil. La autora lo rechazo. Lo que quedo de ese intento se puede rastrear en algunas de sus peliculas mas queridas.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El dia que Miyazaki toco la puerta de Pippi Calzaslargas y Astrid Lindgren no lo dejo pasar

Me acuerdo de cuando vi por primera vez "Pippi Calzaslargas" en la television abierta de Buenos Aires, una tarde de domingo a fines de los ochenta, y me quede pegado a la pantalla con esa nina que era todo lo contrario a lo que nos decian que teniamos que ser los chicos. Imaginen entonces la noticia: ese personaje, icono absoluto de la literatura infantil sueca, estuvo a punto de convertirse en una serie animada japonesa. Y nada menos que por el cerebro de Hayao Miyazaki, varios anos antes de que el mundo conociera a Totoro y a Chihiro. La historia recien ahora se cuenta completa, con todos los ribetes, y tiene una protagonista que muchas veces queda afuera de los libros de cine: la propia Astrid Lindgren, la autora de los libros, que en 1971 le dijo que no al japones en su propia cara.

Para entender la magnitud del asunto hay que retroceder hasta 1971. Miyazaki acababa de renunciar a Toei Animation junto con su socio creativo Isao Takahata, despues del fracaso comercial de "Las aventuras de Hols, el principe del sol". Los dos estaban instalados en un estudio chico llamado A-Pro, y se prendieron de inmediato con la idea de adaptar a Pippi. Para Miyazaki era una posibilidad unica de escapar de la rutina de la television por capitulos. "Fue algo extraordinario para nosotros. La oportunidad de hacer algo significativo y no solo television", reconocio el director anos despues. Takahata, siempre mas teorico, valoraba algo distinto: le interesaba que los libros de Lindgren se despegaban de la literatura infantil europea clasica, esa que siempre mostraba a los chicos como seres que hay que corregir.

Un viaje, un rechazo y un cuaderno lleno de bocetos

Miyazaki se tomo un avion y viajo personalmente a Suecia para sentarse a negociar con Lindgren. Recorrio los paisajes de Visby, en la isla de Gotland, y esa estada le cambio la cabeza: le sirvio para repensarse la imagen que tenia de Europa. Pero el encuentro cara a cara no prospero. La escritora estaba quemada con una adaptacion cinematografica de Pippi que se habia hecho en 1949, y ademas miraba con desconfianza a la animacion japonesa, a la que asociaba con una violencia que no le gustaba para sus lectores chicos. Asi que el japones se volvio a Tokio con las valijas llenas de bocetos y carpetas de investigacion, pero sin el contrato.

Todo ese material no se perdio, y aca viene lo lindo para los que seguimos al director desde siempre. Buena parte de lo que Miyazaki habia pensado para Pippi reaparecio en "Las aventuras de Panda y sus amigos" (1972), un mediometraje que dirijio Takahata y que escribio Miyazaki. La protagonista se llama Mimiko, es una nina traviesa y pelirroja, y tiene mas de un parentesco con la creacion de Lindgren. Al ano siguiente hubo una secuela.

La cosa no termina ahi. Si uno mira con cuidado "Nicky, la aprendiz de bruja" (1989), la pelicula que el mismo Miyazaki dirijio dieciseis anos mas tarde, se va a encontrar con que los paisajes que sirven de ambientacion a la historia tienen mucho de lo que el director vio en Gotland durante aquella negociacion fallida. La autora sueca le cerro la puerta a la Pippi animada, pero el viaje que hizo para conseguirla le dejo imagenes que despues volvieron, transformadas, en su propio cine. Como un libro que se cierra y se abre otra vez, en otra lengua, con otra firma.

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Diego BertolottiCultura y espectáculos

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