El Gigante del Este se pone a la altura de los grandes: en menos de 20 días estrenará piso de parqué internacional
La cancha principal del gimnasio de Provincias Unidas, en Neuquén, entra en la recta final de una obra que cambiará la vida deportiva del barrio. Son 700 metros cuadrados de parqué premium, pensado para resistir el clima patagónico y para recibir competencias de alto nivel. La inversión es municipal y la expectativa de los vecinos, enorme.

En el corazón del barrio Provincias Unidas, en Neuquén, hay un gimnasio que hace rato dejó de ser solo un gimnasio. Se llama Gigante del Este y, según me contaron quienes lo transitan a diario, en menos de 20 días va a quedar listo algo que hasta ahora parecía un sueño: un piso de parqué de estándar internacional en su cancha principal. Lo sé porque estuve ahí, charlando con vecinos y siguiendo de cerca el avance de los trabajos, y lo que vi me dejó con la misma sensación que tienen ellos: la de estar a las puertas de un antes y un después para el barrio.
Una obra pensada para el clima y para la competencia
La cancha principal tiene unos 700 metros cuadrados, una cifra que no es menor: equivale a un campo de juego prácticamente profesional. El parqué que se está colocando no es un material cualquiera: fue preparado especialmente para soportar las variaciones de temperatura que son reclusiones en la Patagonia, con amplitudes térmicas que en un mismo día pueden ir de varios grados bajo cero a temperaturas más templadas. Esa elección, según me explicaron en el predio, le va a dar al piso una resistencia y una durabilidad muy por encima de cualquier alternativa estándar.
La inauguración formal está prevista para dentro de 15 a 20 días, una vez que culminen las tareas de colocación, lijado, sellado y demarcación. La obra se financia con fondos propios del municipio y se inscribe en un plan más amplio de inversión en infraestructura deportiva barrial, algo que en Neuquén viene empujándose con fuerza desde hace un tiempo y que, en este caso, tiene un objetivo claro: que el Gigante del Este deje de ser un gimnasio de barrio para empezar a competir de igual a igual con los grandes polideportivos del país.
“Que los chicos de nuestro barrio, y los no tan chicos también, tengan la posibilidad de jugar en este piso, es algo muy importante. Lo tienen los mejores clubes del país, ahora lo tienen en Provincias Unidas.”Jaime Vallejos, presidente de la comisión vecinal
Mucho más que básquet: un polo social, educativo y cultural
- Fútbol, vóley, hockey y newcom, las disciplinas deportivas centrales.
- Zumba y ritmos, para quienes se mueven por la música.
- Educación Física Infantil, con foco en los más chicos del barrio.
- Talleres culturales que conviven con las actividades deportivas en el mismo predio.
- Una cancha de césped sintético contigua al gimnasio, que amplía la oferta del complejo.
Cuando uno entra al Gigante del Este se da cuenta de que el edificio ya venía haciendo el trabajo pesado antes del parqué: tiene baños, vestuarios, calefacción, aire acondicionado y tribunas. Es decir, la estructura estaba. Lo que faltaba era el golpe de efecto, esa superficie que define la jerarquía de una cancha. Jaime Vallejos, el presidente de la comisión vecinal, lo resumió con una frase que me quedó dando vueltas: dijo que la obra es algo tremendo para el barrio y que el lugar recibe cientos de chicos y chicas por semana. Lo definió, sin dudarlo, como un espacio deportivo, social, educativo y cultural para toda la comunidad. Y lo dijo con ese tono de los que pelean cada metro cuadrado por el barrio.
Ahora bien, no todo es color de rosa y vale la pena poner las cosas sobre la mesa. El municipio celebra la inversión y la presenta como un avance en infraestructura barrial, y en buena medida lo es: 700 metros cuadrados de parqué premium no aparecen de la nada y, en un contexto económico donde los presupuestos se ajustan, avanzar con fondos propios en una obra de este calibre tiene mérito. Pero lo que uno escucha en Provincias Unidas va un poco más allá del recorte de prensa. Los vecinos quieren saber qué viene con el nuevo piso: si va a haber torneos oficiales, si se abrirá la posibilidad de recibir competencias regionales o nacionales, si las inscripciones a las distintas disciplinas van a mantenerse accesibles y si los talleres culturales van a ganar más frecuencia. Por ahora, el anuncio se queda en el piso. Lo demás, se viene discutiendo.
Yo, mientras tanto, vuelvo a mirar el Gigante del Este y no puedo evitar pensar en lo que significa un piso así para un barrio como este. Porque no se trata únicamente de parquet sobre una losa: se trata de que un pibe de Provincias Unidas pueda entrenarse en las mismas condiciones que un pibe de cualquier club de primera línea, sin tener que cruzar media ciudad ni pedir permiso a nadie. Se trata de que un torneo zonal pueda venir a jugarse acá, con público local, con tribunas llenas, con gente del barrio viendo a sus propios chicos en una cancha que de verdad está a la altura. Eso, en la vida cotidiana de un barrio, no es un detalle menor. Es, como dice Vallejos, algo tremendo.
En los próximos 15 a 20 días, cuando se corra el papel protectivo y se vea por primera vez el parqué terminado, los vecinos van a poder pisar esa cancha y medir de cerca si la expectativa coincide con lo que efectivamente se entregó. Mientras tanto, lo que sigue faltando —y que desde el barrio ya se empieza a reclamar— es el resto del paquete: programación competitiva sostenida, comunicación oficial sobre fechas y disciplinas, y un plan de mantenimiento del piso que asegure que en cinco años siga siendo lo que hoy prometen. De eso, por ahora, no hay novedades concretas. Pero el piso, eso sí, ya casi está.
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