La Antártida espera: claves para planificar la expedición desde Ushuaia sin improvisar
El verano austral abre la ventana para cruzar el Pasaje de Drake, pero el clima manda. Movilidad, ropa por capas, seguro y elección de camarote son los puntos que conviene resolver antes de embarcar.

La altura del mar en el Pasaje de Drake y el pronóstico de oleaje son, en gran medida, los que terminan definiendo cómo se vive una expedición a la Antártida partiendo desde Ushuaia. El verano austral concentra la mayor cantidad de salidas hacia el continente blanco, y la planificación previa resulta tan decisiva como la elección del operador: una demora en un vuelo de conexión puede dejar al pasajero varado en el sur argentino a pocas horas del embarque, con todo el resto del itinerario ya pago y sin posibilidad de recuperarlo en el corto plazo.
Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions, suele recomendar a los viajeros llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de zarpe, un margen que funciona como colchon logístico frente a cancelaciones o reprogramaciones aéreas. La sugerencia incluye, además, contratar un seguro de viaje con cobertura específica para destinos polares y consultar con la empresa qué elementos del equipamiento ya vienen incluidos, porque las botas impermeables, las prendas exteriores y el resto del equipo antártico varían de un operador a otro.
Movilidad, abrigo y cabina: lo que se decide antes de subir al barco
No hace falta experiencia como explorador o montañista, pero sí una condición física razonable. Gounaris lo explica en términos muy concretos: es necesario poder entrar y salir de los botes neumáticos Zodiac por sus propios medios y desplazarse luego por superficies irregulares, húmedas y, en muchos casos, cubiertas de nieve o guijarros. Para la vestimenta, la indicación clásica sigue vigente: llevar varias capas de ropa que permitan ajustar el abrigo a los cambios de temperatura, que en una misma jornada pueden ir de un frío intenso en cubierta a un ambiente más templado dentro del buque.
La elección del camarote también puede inclinar la balanza. De acuerdo con el ejecutivo, el movimiento del barco se percibe menos en los sectores bajos y cercanos al centro de la nave; en las cabinas superiores, en cambio, las vistas sobre el mar son distintas, pero las oscilaciones suelen sentirse con mayor intensidad. Es una decisión que combina comfort, presupuesto y tolerancia al mareo, un dato nada menor para quienes nunca navegaron por aguas del Drake.
El cruce del Drake y los desembarcos en Zodiac
La navegación comienza en el Canal Beagle, deja atrás el Beagle Channel y se interna en el Pasaje de Drake, la franja de mar que separa el extremo sur de Sudamérica de la Península Antártica. El estado del agua varía de una travesía a otra, y no hay forma de anticiparlo con certeza. Durante esas horas, el equipo de expedition leaders ofrece charlas sobre geología, fauna, historia antártica y las normas ambientales que rigen cada visita, un marco de referencia que después se traduce en conductas muy concretas en tierra.
Una vez en la zona de la Península, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de unas tres horas cada una, siempre que el clima y el hielo lo permitan. Los Zodiac son los protagonistas: permiten desembarcos en costas a las que el buque no puede acercarse, caminatas cortas sobre el continente o islas vecinas y una observación más cercana de témpanos, glaciares y fauna. Pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos forman parte del repertorio habitual del verano austral, aunque los avistamientos nunca están garantizados y dependen del azar y de la ruta.
“El recorrido previsto puede modificarse por el viento, el oleaje o la presencia de hielo. Las decisiones finales corresponden al capitán, que es quien evalúa, en cada momento, si las condiciones son seguras para operar con los Zodiac.”Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions
El protocolo ambiental es estricto y se aplica sin excepciones. Está prohibido tocar o alimentar a los animales, hay que mantener distancias mínimas y respetar las normas de bioseguridad que buscan evitar el ingreso de especies no autóctonas al ecosistema antártico, un punto que los guías suelen repetir antes de cada desembarco.
El buque y lo que conviene llevar (y lo que no)
El buque Ushuaia, con capacidad para 90 pasajeros distribuídos en 46 cabinas y suites, ofrece comedor, biblioteca, salón de observación y un ámbito relativamente compacto que, según los propios operadores, favorece el trato cercano entre la tripulación, los guías y los viajeros. Es una escala intermedia dentro de la oferta antártica: más reducida que los grandes barcos de cruceros masivos y más equipada que las embarcaciones de expedición de muy pocos pasajeros.
- Llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de embarque para cubrirse de demoras aéreas.
- Contratar un seguro de viaje con cobertura específica para la Antártida y verificar qué incluye la póliza ante evacuación médica.
- Confirmar con el operador qué botas, parkas y elementos antárticos se entregan a bordo y cuáles debe llevar el pasajero.
- Preparar la vestimenta por capas: térmica, aislante y rompeviento, más gorro, guantes y protección solar.
- Evaluar la cabina priorizando tolerancia al movimiento (sectores bajos y centrales) o vistas (cubiertas superiores).
- Llevar binoculares, cámara con batería extra y una mochila pequeña para los desembarcos en Zodiac.
- Evitar introducir alimentos o elementos no autorizados y respetar la prohibición de tocar fauna o vegetación.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Comodoro Rivadavia se prepara para una temporada histórica: avistaje de ballenas sei desde febrero de 2027

Innovador Hotel Capsular Conquista Ushuaia: Un Sueño Futurista en el Fin del Mundo

Escapadas: 5 pueblos que seguro no conocés para descubrir el fin de semana largo
