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París marca la agenda del verano 2027: oro, sacos anchos y la vuelta del glamour clásico

Más de 70 maisons desfilaron en la Semana de la Moda y dejaron claro qué prendas van a ordenar el placard en los próximos meses. Un recorrido por las apuestas de Saint Laurent, Chanel, Dior y Valentino, con lo que ya se puede empezar a sumar al guardarropa.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
París marca la agenda del verano 2027: oro, sacos anchos y la vuelta del glamour clásico

Les cuento de entrada lo que vi mientras revisaba las coberturas de las pasarelas parisinas: la temporada que se viene para el verano 2027 no se parece demasiado a lo que estuvimos usando este año. Hay un regreso fuerte del brillo, de las telas con peso visual, de los sacos que tapan la mano y de las faldas que se inflan como globos. Y hay, sobre todo, una idea muy concreta de glamour clásico que las grandes casas europeas quieren volver a instalar en la calle. Para quienes empiezan a pensar qué renovar antes de que llegue el calor, vale la pena mirar con lupa lo que pasó en París.

El oro como bandera y un cierre histórico en Saint Laurent

Si hay un color que va a ordenar el verano que viene, es el dorado. La prueba más contundente la dio Saint Laurent, que cerró su desfile con más de ochenta modelos vestidas íntegramente de ese tono bajo una araña gigante también dorada, con la Torre Eiffel como fondo. Fue la última pasada del director creativo Anthony Vaccarello, que dejó la casa después de diez años al frente, y eligió despedirse a lo grande: brillo de la cabeza a los pies, sin un solo contrapunto. La escena fue tan explícita que dejó poco margen para la duda. Quien quiera estar en tendencia va a tener que pensar en dorado, aunque sea en un único accesorio.

Chanel, Dior y Valentino: tres lecturas distintas de la misma temporada

La sastrería es la otra gran noticia, y viene de la mano de Chanel. Bajo la conducción de Mathew Blazy, la maison apostó por líneas limpias y siluetas que vuelven a poner en valor el saco clásico, esta vez en versión oversize, llevadero encima de crop tops, musculosas o blusas cortas y combinado con pantalones rectos. Nicole Kidman lo lució en primera fila, como para que nadie quedara con dudas. Dior, ahora con Jonathan Anderson al frente de todas las líneas, eligió el camino inverso: metalizados, siluetas fluidas y una apuesta donde el brillo no es un detalle decorativo sino la base entera del look. La embajadora Anya Taylor-Joy se sentó en la primera fila con una capa de encaje negro que resumió esa idea de elegancia con peso. Valentino, mientras tanto, eligió un escenario poco habitual para una maison de su tamaño: una librería junto a la Universidad de la Sorbona. Bajo el nombre Antibiblioteca, Alessandro Michele -que viene de su paso por Gucci- propuso moños enormes, bordados y plumas como símbolos de un glamour que la marca italiana sabe hacer como pocas.

Estampados, transparencias y los looks que ya se pueden armar

Para quienes están por renovar la ropa de verano, el dato práctico es bastante claro. Según lo que se vio en las pasarelas, con pocas piezas alcanza para entrar en tono:

  • Un saco oversize de lino o gabardina liviana, la prenda estructurante de la temporada.
  • Un top brillante o dorado, idealmente de esos pequeños que se usan sobre la piel y que la prensa especializada ya bautizó como top joya.
  • Alguna prenda con estampado floral o de lunares, los dos patrones que más aparecieron en las colecciones parisinas.
  • Una pollera corta estilo balloon para combinar con el top y salir del clásico jean.
  • Y, si el clima y la ocasión lo permiten, una prenda con transparencias, la tendencia conocida como naked, que esta temporada se consolida como un clásico y no como un exceso.

Lo caro no es obligatorio; la silueta sí. Esa es, quizás, la mejor síntesis de lo que dejó París. Las maisons más caras mostraron sus versiones en sedas, encajes y bordados artesanales, pero la lógica de fondo -saco grande, brillo controlado, estampado con personalidad- se puede traducir a precios mucho más modestos. Ahora bien, no todo lo que se vio es automáticamente para todas las edades ni para todas las ocasiones. El brillo total y los crop tops piden cuerpos cómodos y noches fuera de casa, no una mañana de oficina o un asado de domingo. La sastrería oversize, en cambio, funciona a casi cualquier hora y con casi cualquier cuerpo. Conviene tenerlo en cuenta antes de salir a comprar con la tarjeta en la mano.

De cara a lo que sigue, queda una pregunta abierta que las pasarelas todavía no terminaron de responder: cuánto de toda esta apuesta dorada y brillante va a terminar en el placard real de la gente común y cuánto se va a quedar solamente en las revistas. La industria suele empujar estas tendencias con mucha fuerza durante los meses previos a la temporada y después el uso de calle las filtra. Veremos en primavera cuántos sacos oversize y cuántos tops dorados se ven, efectivamente, en la calle Corrientes un sábado a la tarde. Mientras tanto, mi consejo es el de siempre: mirar, elegir dos o tres piezas que sirvan para lo que una realmente vive, y dejar el resto en la vidriera.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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