Por qué "Casablanca" se quedó sin heredero: cuatro décadas de proyectos que nunca vieron la luz
Warner Bros. intentó al menos cuatro veces, entre los años cuarenta y el nuevo siglo, prolongar el clásico de 1943. Ni guionistas originales, ni el visto bueno de François Truffaut, ni el impulso de la heredera del estudio lograron torcer el destino del filme que protagonizaron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.

A esta altura, a uno ya le cuesta imaginarse el bar de Rick Blaine con otro pianista que no sea Sam y otra bruma que no sea la del aeropuerto de Casablanca. Pero lo cierto es que Warner Bros. nunca dejó de tentar a la suerte: a lo largo de cuatro décadas, el estudio exploró al menos cuatro proyectos para darle una secuela o un remake al clásico de 1942 dirigido por Michael Curtiz, y todos terminaron archivados. La pregunta que sobrevuela cada intento es la misma que dejó planteada François Truffaut cuando le ofrecieron hacerse cargo de un remake, en 1973: quién se anima a ocupar el lugar de Humphrey Bogart y de Ingrid Bergman, y cómo le explicás al público estadounidense que hacía falta una nueva versión de una película a la que le tiene tanto cariño.
Cuatro intentos, cuatro fracasos
- Brazzaville, la secuela de posguerra: guion de Frederick Stephani, pensada para recuperar a Bogart como Rick, a Claude Rains como el capitán Renault y a Sydney Greenstreet como Ferrari. Se cayó cuando los propios responsables concluyeron que uno de sus giros centrales, revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio, contradecía la evolución del personaje en la película original.
- El remake que nunca fue: ofrecido a François Truffaut en 1973. El cineasta francés lo rechazó de plano, argumentando que resultaba prácticamente imposible encontrar intérpretes capaces de reemplazar a Bogart y Bergman, y que el afecto del público por el filme hacía todavía más difícil justificar una nueva versión. La negativa enfrió la iniciativa.
- Return to Casablanca, el proyecto de los ochenta: Howard Koch, uno de los guionistas del film original, escribió el tratamiento de una secuela ambientada dos décadas después, que seguía a Richard, el hijo de Rick e Ilsa, en su búsqueda del padre biológico. Koch contaba con Ingrid Bergman para interpretar a Ilsa ya entrada en años, pero la muerte de la actriz, en 1982, obligó a reformular el planteo. Warner rechazó tanto el tratamiento original como una versión revisada que llegó en 1989.
- El intento de la familia Warner: Cass Warner, nieta de uno de los cofundadores del estudio, retomó la idea años más tarde y volvió a chocar con una negativa, aunque con una puerta entreabierta: el estudio reconsideraría el proyecto si aparecía un director dispuesto a llevarlo adelante.
A mí, que tengo la costumbre de pedir la película cada vez que aparece en la grilla, me cuesta pensar en un Rick Blaine sin el traje claro de Bogart y en una Ilsa sin los ojos de Bergman. Y parece que en Warner lo saben mejor que nadie. El final del filme, con aquella despedida en la pista bajo la lluvia, no es de esos que invitan a la continuación: más bien parece cerrar la puerta con llave y dejarla así para siempre. Por eso, más allá de la falta de ganas o de presupuesto, lo que terminó de sepultar cada uno de estos proyectos fue un problema de fondo que Truffaut supo poner en palabras: hay clásicos que no se heredan, simplemente se dejan en paz.
Para ir a ver
Como cada vez que alguien me pregunta qué ver, la recomendación termina siendo la misma: vuelvan a "Casablanca", que sigue pasando en canales de cable y plataformas de streaming, y miren otra vez esa escena del aeropuerto. Después de leer todo lo que se intentó parala, uno entiende mejor por qué sigue siendo, película tras película, la despedida más perfecta que se haya filmado jamás.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Lucy Punch: “Me gusta ser actriz secundaria, siento menos presión”

George Clooney habló de su nueva vida en Francia: “Ahora conduzco un tractor y es mi oportunidad de tener una vida normal”

Ted Lasso aprende de sus propios errores: en la cuarta temporada, la historia se repite con una asistente que puede terminar como Nate
