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Se vino la noche encima del norte neuquino: alerta naranja por tormentas y granizo en seis departamentos

El Servicio Meteorológico Nacional emitió un aviso de nivel naranja para Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal, con acumulados de hasta 50 milímetros en pocas horas. La peor franja del temporal se espera para la tarde y la noche de este lunes, y el pedido a los vecinos es directo: quedarse en casa, asegurar lo que el viento pueda volar y tener el kit de emergencia a mano.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Se vino la noche encima del norte neuquino: alerta naranja por tormentas y granizo en seis departamentos

Lo de este lunes en el norte de la provincia no es un parte de llovizna pasajera. Es un alerta naranja que pone a seis departamentos del interior neuquino en vilo y que, si uno mira el mapa con atención, dibuja una franja que va desde la cordillera hasta la cuenca de Vaca Muerta. El Servicio Meteorológico Nacional lo dice con todas las letras: tormentas eléctricas, caída de granizo y ráfagas de viento que pueden ser intensas, con acumulados de lluvia de entre 20 y 50 milímetros en períodos cortos. En algunos puntos localizados, esos valores podrían incluso superarse. La ventana de mayor riesgo se concentra en la tarde y la noche, justo cuando la gente vuelve del trabajo y empieza a mover chicos, ollas y vehículos.

Los departamentos que están bajo alerta naranja

  • Loncopué
  • Picunches
  • Ñorquín
  • Añelo
  • Pehuenches
  • Chos Malal

La pregunta que cualquier vecino de esas localidades se hace mirando el cielo es hasta cuándo aguanta esto. La respuesta corta: hasta que escampe, y no hay hora precisa. La respuesta larga, la que sirve, es prepararse como si la tormenta fuera a durar toda la noche, porque suele pasar que el primer frente pasa rápido, escampa un rato y vuelve con más fuerza después de las nueve de la noche. Por eso las recomendaciones oficiales insisten en no salir salvo que sea estrictamente necesario, mantener cerradas puertas y ventanas, y revisar el patio, la galería y la terraza para retirar o asegurar cualquier objeto que el viento pueda transformar en proyectil. Una maceta grande, un tambor de plástico, una chapa suelta: todo eso, con ráfagas fuertes, se mueve.

Las zonas con alerta amarilla y la chance de nieve en la cordillera

Un escalón más abajo, en nivel amarillo, quedaron Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá, Zapala y los sectores bajos de Aluminé, Huiliches y Lácar. Ahí los acumulados previstos van de 10 a 20 milímetros, con granizo ocasional y ráfagas de viento, pero el dato que no hay que pasar por alto es que en las zonas de mayor altura también puede nevar. Para quien vive en el valle, la nieve es una postal; para quien vive en los parajes cordilleranos, significa caminos cortados, animales expuestos y un problema serio de transitabilidad que suele extenderse durante días.

Mientras la tormenta se despliega, hay decisiones cotidianas que parecen menores pero que, en estos contextos, hacen la diferencia. Si empieza a entrar agua a la casa, lo primero es cortar la luz y desconectar los electrodomésticos antes de pisar un piso mojado, por más que el disyuntor haya saltado. No se circula por calles anegadas, aunque uno crea que conoce la profundidad del badén que tiene a la vuelta de la casa: el agua tapa pozos, tapa cordones, tapa hasta el nivel del piso, y un auto chico flotando en una calle que un rato antes estaba seca no es una exageración, es lo que pasó la última vez que llovió así en la región.

El kit de emergencia que las autoridades sugieren tener listo

  • Agua potable, al menos dos litros por persona por día
  • Alimentos no perecederos, enlatados o en sachet
  • Botiquín de primeros auxilios con lo básico
  • Radio a pilas para seguir los partes oficiales
  • Linterna con baterías de repuesto
  • Teléfonos celulares cargados al máximo
  • Números de Protección Civil, Bomberos y Policía escritos a mano, porque de memoria, a las dos de la mañana, no salen

A mí, cada vez que se emite un parte de este tipo, me vuelve a la cabeza la imagen del vecino de Añelo o de Chos Malal que cuenta cómo se le voló el techo de la galería, o el productor de Picunches que perdió un corral entero porque la tormenta llegó antes que el alerta. Por eso insisto: el kit no se arma cuando empieza a llover, se arma el domingo a la noche, tranquilo, con tiempo. Quien esté al aire libre cuando se desate la tormenta tiene que buscar refugio ya, en un edificio, en una casa o, en el peor de los casos, en un vehículo cerrado con las ventanillas arriba. Lejos de los árboles, lejos de las antenas, lejos de los postes. La descarga eléctrica, cuando cae, no avisa, y un paraje abierto de la meseta neuquina es el lugar menos indicado para descubrirlo.

Después de toda la noche, lo que suele faltar, y este parte oficial no lo resuelve, es el operativo posterior. Cuántas cuadrillas van a salir a la madrugada a revisar los caminos vecinales de Loncopué y Ñorquín, qué van a hacer con las familias que tengan techos dañados en Pehuenches, cómo se va a asistir a los productores rurales de Añelo que vean comprometidos los caminos de acceso a sus campos. Eso lo vamos a tener que preguntar mañana, cuando la lluvia afloje y la bronca empiece a substituir al susto. Por ahora, lo concreto: quedarse en casa, asegurar lo que esté suelto, cargar el celular y tener a mano los números de emergencia. Lo demás se conversa con el cielo todavía encapotado de este lunes que, en buena parte del norte de Neuquén, se vino encima sin pedir permiso.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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