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Miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Una plaza, un tensiómetro y la advertencia del cardiólogo: en Cipolletti salieron a medir el corazón de los vecinos

La jornada "Cipolletti cuida tu corazón" reunió controles de presión, talleres de RCP y vacunación en el parque del Complejo Cultural. Un especialista insistió en llevar un registro domiciliario y desmintió la idea de que la edad habilita a vivir con la presión alta.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Una plaza, un tensiómetro y la advertencia del cardiólogo: en Cipolletti salieron a medir el corazón de los vecinos

El sábado, desde las tres de la tarde, el parque del Complejo Cultural Cipolletti dejó de ser un paseo más para transformarse en un consultorio a cielo abierto. Médicos, enfermeros y residentes de Cardiología de Leben Salud montaron postación, tensiómetros y buena predisposición, y los vecinos se fueron acercando con la curiosidad de siempre: a ver qué decía el aparatito ese día.

La movida, bautizada "Cipolletti cuida tu corazón", fue coordinada por la Municipalidad y combinó lo que cuesta encontrar en una misma tarde: medición de presión arterial, taller de reanimación cardiopulmonar, explicación sobre cómo se usan los desfibriladores automáticos, un puesto de vacunación del hospital local, una caminata con marcha activa a cargo de la Dirección de Deportes y hasta un espacio de relajación posterior. También se acercaron el programa Paso a Paso, la Asociación de Lucha contra la Obesidad, el Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes, el Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias y la Universidad de Flores, que llevó un stand sobre lactancia materna.

El consejo que más se llevó la gente: anotarla en casa

Pablo Schvartzman, cardiólogo y una de las voces más escuchadas durante la jornada, repitió una indicación que parece sencilla pero que cambia la consulta médica: pedirle al paciente que se mida la presión todos los días y anote los valores durante al menos una semana antes de pasar por el consultorio. Esa planillita, aclaró, es la que permite ver cómo evolucionaron las cifras y decidir si el tratamiento necesita un retoque o si la evolución viene marchando bien.

“Yo a mis pacientes les indico medirse diariamente y anotar los valores al menos una semana antes de la consulta. Eso nos permite evaluar cómo evolucionaron y si hay que ajustar el control.”Pablo Schvartzman, cardiólogo

Aprovechó además para desarmar un mito que sobrevive en las mesas familiares y en las esperas de los centros de salud: la idea de que con los años la presión alta se vuelve una compañía tolerable. Schvartzman fue tajante: el endurecimiento natural de las arterias que aparece con el paso del tiempo no autoriza a convivir con valores elevados. La meta, a los setenta o a los treinta y cinco, es la misma: mantener la presión en rangos que no le pasen factura al corazón ni a los riñones.

Lo que se hizo en la plaza, punto por punto

  • Controles gratuitos de presión arterial a vecinos que se acercaron al parque.
  • Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y demostración de uso de desfibriladores externos automáticos.
  • Puesto de vacunación a cargo del hospital de la ciudad.
  • Caminata con marcha activa organizada por la Dirección de Deportes, seguida de una pausa de relajación.
  • Asesoramiento del programa Paso a Paso, de la Asociación de Lucha contra la Obesidad y del Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes.
  • Espacio de la Universidad de Flores dedicado a la lactancia materna.

Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, fue la encargada de explicar el por qué de la convocatoria: acercar a la comunidad información básica sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina, esos que muchas veces se postergan hasta que el cuerpo avisa de otra manera. La funcionaria insistió en que la jornada apuntó a derribar dos barreras muy arraigadas: la de pensar que la prevención es asunto sólo del médico y la de creer que mientras no duela, no pasa nada.

El propio Schvartzman contó que, entre los primeros vecinos atendidos, una persona se acercó y pidió turno para hacerse su primer control cardiológico. La escena resume bastante bien el espíritu de la tarde: una plaza con árbol, sombra y mate a pocos metros, y una fila de gente dispuesta a saber cómo anda el corazón. Esa, dicen los organizadores, fue la parte que más los entusiasmó.

Quedan, claro, los pendientes de siempre. La jornada fue un sábado, al aire libre y con equipos que se sumaron ad honorem; eso no se replica todos los fines de semana ni en todos los barrios. Falta que el municipio cuente cómo piensa sostener estos controles a lo largo del año, en los centros de salud y en los barrios más alejados del centro. Falta también una campaña sostenida para repartir, enseñar a usar y registrar los tensiómetros domiciliarios, esa herramienta barata que, según repitió Schvartzman, puede ser la diferencia entre llegar a tiempo a la consulta o llegar tarde a la guardia.

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