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Una profesora de Economía, una bicicleta y la cordillera: la nueva cara del turismo aventura en Neuquén

Paola Panizoni dejó el aula para habilitarse como guía de senderismo y, junto a su pareja Diego Rovelotti, diseña salidas que combinan trekking y ciclismo por la provincia. La apuesta es clara: que los propios neuquinos redescubran los paisajes que tienen a la vuelta de casa.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A Paola Panizoni la cordillera neuquina le entró por la puerta de la casa, no por la ventanilla de un micro de turismo. De chica, las salidas familiares a la montaña eran parte de la rutina: campamento, trepada al cerro, caminata por el monte. Esa relación con el entorno natural nunca se cortó, aunque durante muchos años se canalizó por otro lado: el aula. Como profesora de Ciencias Económicas egresada de la Universidad Nacional del Comahue, pasó años coordinando viajes escolares y descubrió algo que le terminó cambiando el rumbo: acompañar a otros a conocer un lugar nuevo tiene un valor propio, que no aparece en ningún manual de pedagogía.

De coordinar viajes escolares a habilitarse como guía

Esa experiencia la fue acercando a Diego Rovelotti, con quien hoy comparte la vida y el proyecto. Rovelotti viene del cicloturismo y lleva adelante la agencia Cicloturis Travel. Paola se sumó desde el senderismo, pero faltaba un paso formal para darlo en serio. El año pasado, a partir de una propuesta de capacitación impulsada por la Provincia, completó la formación en Junín de los Andes y recibió la habilitación del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén para conducir grupos en caminatas. "Es algo que me apasiona, el tema de la caminata", resumió ella, con una frase que le cabe justa.

Lo que ofrecen los dos juntos es, en los papeles, bastante sencillo de explicar y bastante ambicioso en la práctica: paquetes de turismo aventura que combinan disciplinas. En algunas salidas, el grupo pedalea un tramo y después sigue a pie, con paradas para almorzar o merendar en el camino. En invierno, la oferta se abre hacia las raquetas de nieve sobre los campos blancos del sur neuquino. "Nos gusta hacer paquetes de turismo aventura combinados, ofrecer a la gente otras alternativas y conocer otras actividades", contó Paola, que insiste con una idea que repite cada vez que puede: hay destinos que los neuquinos tienen cerca y casi no pisan.

Villa El Chocón, el cruce entre caminata y paleontología

Entre los lugares que más destaca está Villa El Chocón. Para una guía que además es docente, el lugar tiene una ventaja que no se compra: la conjunción entre paisaje y pasado remoto. La riqueza paleontológica de la zona, sumada a la geografía abierta que rodea al embalse, permite cruzar la caminata con una capa educativa que a Paola le sale casi sin pensarlo. "Me gusta todo lo que puedo enseñar desde ahí", dijo. Y agregó: la impronta del aula se nota en cada salida, en la pausa para identificar una planta, en la observación paciente del ecosistema, en explicar por qué un arbusto crece donde crece.

  • Caminatas con habilitación formal del Ministerio de Turismo de Neuquén.
  • Recorridos combinados en bicicleta y trekking, con paradas gastronómicas en el camino.
  • Experiencias invernales con raquetas de nieve.
  • Salidas con foco educativo por Villa El Chocón y su entorno paleontológico.
  • Trabajo con eje en el cuidado ambiental: llevarse los residuos y minimizar el impacto en flora y fauna.

La discusión con el municipio y lo que todavía falta

El planteo de fondo que hace Paola tiene un filo que no esquiva: si la Provincia invierte en formar guías y los privados salen a ofrecer actividades, la contraparte tiene que ser un municipio que facilite, no que trabe. En varias localidades neuquinas, la habilitación profesional convive con reglamentaciones locales que, según el reclamo del sector, todavía no terminan de ordenarse. No es un detalle menor: cuando un guía habilitado quiere trabajar en una villa turística, depende de un permiso que a veces llega tarde, o que llega con condiciones que encarecen la salida sin mejorar la experiencia. Mientras tanto, los vecinos, como me lo marcó hace unos días Marta, una jubilada del barrio Belgrano que siempre quiso conocer el cañón del río Limay, siguen esperando una fecha accesible para animarse.

La otra columna del proyecto, tan importante como la deportiva, es la ambiental. Para Paola, salir a la naturaleza no es un trámite: es hacerse cargo. "Tenemos que devolverle un poquito de todo lo que le sacamos", suele repetir cuando organiza una salida. En la práctica, eso se traduce en tres mandatos simples y no negociables: llevarse los residuos, no tocar la flora ni molestar a la fauna, y mantener los senderos lo más parecidos a como estaban antes de llegar. La propuesta todavía pelea por conseguir más frecuencias, más destinos y, sobre todo, que el propio neuquino deje de mirar la cordillera por la ventanilla del auto y se baje a caminarla. Mientras tanto, lo que falta, y no es poco, es que los municipios terminen de ordenar la normativa para que un guía habilitado pueda trabajar sin pedir permiso tres veces.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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