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Volver a moverse: la advertencia del kinesiólogo que desarma el mito del sedentarismo deportivo

Emiliano Gallegos sostiene que la planificación, la técnica y las pausas activas son la base para retomar el ejercicio sin lesionarse y para combatir las horas sentado que sobreviven al entrenamiento

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · 28 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La Acequia del pueblo tiene esa costumbre de las siestas largas y las tardes que se gastan en una reposera. Esa imagen, tan nuestra, sirve para arrancar esta nota: pasar buena parte del día sentado y concentrar todo el movimiento en una hora de gimnasio no nos convierte, mágicamente, en personas activas. El kinesiólogo Emiliano Gallegos lo dice sin rodeos y, además, lo explica con una frase que me quedó dando vueltas: "Nos consideramos no sedentarios, pero muchas veces somos sedentarios que hacemos deporte". Ahí está el núcleo de la discusión que él propone y que, como sociedad, todavía no terminamos de dar.

La silla del trabajo y los pequeños movimientos del día

Para quien cumple una jornada laboral de ocho horas frente a una pantalla o detrás de un mostrador, la recomendación concreta pasa por sumar pausas activas con gestos tan simples como subir por las escaleras en lugar de tomar el ascensor o aprovechar el tiempo de preparación de un café para hacer unas cuantas sentadillas. La idea es romper la quietud con pequeñas oportunidades de moverse, sin esperar a que termine el día para recién entonces justificar el movimiento.

Hago mía esa sugerencia cada vez que un vecino del barrio me cuenta que entrena con ganas pero llega a la noche con la espalda hecha pedazos. Carlos, que trabaja en una oficina del centro y va tres veces por semana al gimnasio, me dijo el otro día que no entendía por qué le dolía la cintura si "hacía todo bien". Cuando le pregunté cuántas horas se pasaba sentado, me miró como si la pregunta fuera absurda: "Ocho, nueve, depende". Ahí entendí, charlando con él, por qué la advertencia de Gallegos golpea tan fuerte.

Empezar por la evaluación y no por la máquina

Antes de cargar la barra o subirse a la cinta, Gallegos ubica la evaluación como punto de partida ineludible. "Lo fundamental es hacer una evaluación, preguntar por los hábitos y, a partir de eso, planificar", explicó el kinesiólogo. Esa mirada, que parece de sentido común, se choca de frente con la lógica del verano que se viene y la urgencia por bajar tres kilos en dos semanas.

  • Conocer los hábitos previos y el nivel de cada persona para ajustar el plan.
  • Entrenar alrededor de tres veces por semana como frecuencia razonable.
  • Empezar con ejercicios básicos antes de subir la dificultad.
  • Privilegiar la técnica del movimiento por encima de la carga.
  • Sumar estiramientos en la vuelta a la calma al final de cada sesión.

La técnica manda y la carga espera

Sobre este punto, Gallegos es tajante: "Lo más importante es la técnica del ejercicio, no la carga, para no lesionarse". La frase funciona como una respuesta directa a quienes se tiran de cabeza a sumar kilos en la barra apenas regresan al gimnasio. El cuerpo necesita un período de adaptación a las cargas, y saltearse esa etapa es el camino más corto hacia una lesión que, después, obliga a parar justo cuando uno había arrancado.

Mientras tanto, en el Municipio todavía no hubo una respuesta oficial sobre la posibilidad de sumar campañas de pausas activas en las oficinas públicas o en los colegios. Tampoco apareció, por ahora, un programa masivo que promueva la vuelta al ejercicio con evaluación previa y progresión cuidada. Son cosas que, vistas las cifras de sedentarismo que arrastramos, siguen faltando en la agenda. Por ahora, queda la palabra del especialista y la decisión, siempre personal, de empezar por la técnica antes que por la pesa.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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