Saltar al contenido
Viernes, 9 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Buscar ⌕
Diario Dos Voces

Diario Dos Voces

Portada — Vida —

A los 85 años y con la valija siempre lista: la amistad que recorre el mundo

Sandra Hazelip y Eleanor Hamby son vecinas en Texas, se conocieron en una misión en Zambia y ya suman cerca de 50 países visitadas juntas. En 2023 pasaron por la Argentina y ahora planean una nueva etapa en Asia, mientras defienden una vejez activa y autónoma.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
A los 85 años y con la valija siempre lista: la amistad que recorre el mundo

Las presentaciones formales están bien para ciertos ambientes, pero yo necesito contarles esto como si estuviéramos tomando un café en la cocina de cualquier casa de Banfield o de Tortuguitas, donde siempre sobra una silla y una taza para la visita inesperada. Resulta que dos señoras texanas de 85 años, Sandra Hazelip y Eleanor Hamby, se hicieron amigas en una misión humanitaria en Zambia y, después de quedarse viudas, decidieron que la mejor manera de enfrentar la vida en la tercera edad era llenar una valija y subirse a un avión. Cerca de 50 países visitaron juntas a lo largo de los últimos años, y la suma total de Eleanor, sumando viajes anteriores, trepa a unos 130 países. La cifra abruma, pero lo que más conmueve es cómo llegaron hasta acá.

Una amistad que empezó en África y se sostuvo en la ruta

Sandra es médica y Eleanor fotógrafa documental; las dos son madres, abuelas y bisabuelas, y viven en Texas a unos 96 kilómetros de distancia, lo suficiente para verse seguido pero no tanto como para estorbarse. Cuando los hijos ya volaban solos, les pareció que todavía quedaba tiempo para una aventura a la altura de sus ganas, y se mandaron a hacer una vuelta al mundo en 80 días, inspirada en la novela de Julio Verne. Para entonces tenían 81 años y ya se conocían bien los codos de un viaje en el Transiberiano. Una de ellas, Eleanor, lo cuenta con un detalle que revela la complicidad: cada una eligió un destino distinto para celebrar sus respectivos cumpleaños, así que les tocó festejar en lugares diferentes del planeta. Esa pequeña regla me parece una muestra de cómo se construye la convivencia entre dos mujeres adultas: con espacio, con humor y con la certeza de que no se compite, se acompaña.

“Quizás avancemos más despacio, pero no queremos que un número decida lo que podemos o no podemos hacer.”Sandra Hazelip y Eleanor Hamby

Las familias, claro, miraron con los ojos muy abiertos cuando estas dos mujeres empezaron a mover la brújula. Las viajeras reconocieron que algunas decisiones despiertan dudas entre sus seres queridos, aunque subrayaron que el acompañamiento de hijos y nietos fue central para animarse. Es el mismo tironeo que se repite en cualquier casa de clase media argentina cuando una madre o un padre decide inscribirse en una colonia de vacaciones o salir a caminar por el parque solo: la familia se preocupa, y tiene sentido que se preocupe, pero la preocupación no puede convertirse en un permiso. Ellas lo entendieron rápido. Hoy, a los 85, siguen subiendo escaleras, navegando, haciendo snorkel y metiéndose en excursiones que a más de uno joven le darían vértigo. Lo hacen, según dicen, adaptando el ritmo de cada actividad a sus posibilidades, sin pedirle permiso a la estadística.

La Argentina en el álbum y la nueva frontera en Asia

En 2023 estuvieron en la Argentina, donde conocieron las Cataratas del Iguazú, se dejaron tentar por el tango, participaron de actividades rurales y se quedaron frente al Cementerio de Recoleta, que para una fotógrafa como Eleanor debe haber sido una jornada entera de trabajo. Antes de eso y después de eso, acumularon un catálogo que parece el guion de una serie de viajes: las pirámides de Egipto, la Gran Barrera de Coral en Australia, un vuelo sobre el Everest, la aurora boreal en Finlandia, la isla de Pascua, el Amazonas y las cataratas Victoria, entre otras tantas paradas. Cuando les preguntan por los mejores recuerdos, sin embargo, las dos insisten en que los cruces con gente suelen pesar más que cualquier paisaje. Es una idea que conviene tener presente en un país donde muchas veces se confunde turismo con postales: para ellas, la foto más valiosa suele ser la de una mesa compartida en un pueblo que no sale en las guías.

El futuro, mientras tanto, ya tiene hoja de ruta. Las amigas proyectan una nueva etapa por Asia, con Bután, Brunéi, Laos, Timor Oriental y Filipinas en el horizonte, y también se anotaron a Chichén Itzá, en México. Lo que sigue faltando, al menos en la conversación pública que se da acá cerca, es tomar en serio a los adultos mayores como sujetos de proyecto y no solo como objeto de cuidado. Mientras se discute si un jubilado puede o no puede subir a una escalera, Sandra y Eleanor ya están reservando el próximo vuelo.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo