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Neuquén: la Justicia le dijo basta a un supermercado que se desentendió del robo de una bicicleta en su playa

Un cliente dejó el rodado con candado en el estacionamiento del comercio y al volver ya no estaba. La Dirección Provincial de Protección al Consumidor lo multó y el fallo judicial confirmó la sanción, equivalente a casi 4 millones de pesos. Mientras tanto, el damnificado sigue peleando en la Justicia por la reposición del bien.

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Paula NallimSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Neuquén: la Justicia le dijo basta a un supermercado que se desentendió del robo de una bicicleta en su playa

Vuelvo a la esquina de siempre, la de la acequia que corta la calle cuando llueve y que los vecinos del barrio cuidamos como si fuera nuestra, y me agarra esa sensación que ya conozco: la de comprobar que las cosas, en este país, a veces se terminan arreglando. No siempre, claro. Pero a veces sí. Y esta es una de esas veces, aunque el daño ya esté hecho y la bicicleta siga sin aparecer.

La historia empieza en Neuquén capital, en una playa de estacionamiento que cualquiera podría confundir con la de cualquier supermercado del país. Un cliente entró a hacer compras, dejó su bicicleta con candado en el lugar que el propio comercio destina a ese fin y, cuando salió, el rodado ya no estaba. Pum. Así, sin más. El hombre hizo la denuncia correspondiente y el caso terminó en la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, que tomó una decisión que a mí, como vecina y como periodista, me parece de las más sensatas que escuché en mucho tiempo: imputó al supermercado.

La multa que terminó confirmada por la Justicia

El organismo provincial le aplicó al comercio una sanción equivalente a cinco canastas básicas alimentarias, un monto que, actualizado, ronda los 4 millones de pesos. Sí, leyó bien: más de lo que probablemente costaba reponer la bicicleta. Pero la idea no es castigar por el valor del bien perdido, sino por la falla en el deber de cuidado del establecimiento. El supermercado, como era de esperar, apeló primero en sede administrativa y después llevó el caso a la Justicia. La Justicia le dijo que no.

El fallo judicial no hizo más que ratificar lo que ya había dictaminado Protección al Consumidor: quien habilita un estacionamiento para uso de sus clientes asume, de manera concreta y verificable, la responsabilidad por la seguridad en ese espacio. Y eso no es opinable: está en la normativa de defensa del consumidor que rige en todo el país. El cliente, hay que remarcarlo, había hecho todo lo que estaba a su alcance: dejó la bici donde correspondía y la aseguró con candado. No le faltaron los recaudos. Le faltó, directamente, el bien.

Los cartelitos de no respondo: la trampa más vieja del comercio

  • Los comercios suelen exhibir carteles que dicen no responsabilizarse por robos o daños en la playa de estacionamiento. Esos avisos no tienen valor legal, según advirtió la Dirección Provincial.
  • El organismo provincial señaló que esa cartelería puede inducir a confusión y, por lo tanto, configura una infracción en sí misma, susceptible de derivar en una multa adicional.
  • La distinción es clave para el consumidor: los objetos que uno lleva consigo dentro del comercio, como el celular o la cartera, quedan bajo custodia del dueño. En cambio, los bienes dejados en el espacio de estacionamiento habilitado por el local están bajo responsabilidad del establecimiento.
  • El expediente administrativo funciona como prueba preconstituida para la causa civil que el damnificado mantiene abierta, donde puede reclamar el resarcimiento económico directo por la bicicleta.

Yo siempre digo lo mismo, y lo repito acá porque me importa: los cartelitos esos de no respondo por hurtos son la trampa más vieja del comercio. Es el viejo truco de poner un papel en la pared para que parezca que la responsabilidad se borró con una firma. No. La ley es muy clara, y cuando un comercio abre las puertas de su playa de estacionamiento está diciendo, en los hechos, tome, deje su vehículo acá, confíe. Si esa confianza se rompe, el comercio responde. Y si alguien pretende discutirlo, como discutió este supermercado, pierde.

Lo que sigue pendiente y por qué este caso importa

Ahora bien, no todo está saldado. La multa quedó firme, sí, y eso ya es mucho: significa que el organismo provincial pudo acreditar que el comercio incumplió con su deber y que la Justicia convalidó ese criterio. Pero el damnificado, mientras tanto, sigue sin bicicleta. La causa civil por la reposición del rodado continúa abierta, y en ella el cliente puede pedir el resarcimiento económico directo. El expediente administrativo, según precisaron desde el organismo, le sirve como prueba preconstituida para ese proceso. Es decir, el camino está allanado, pero la bici todavía no aparece.

Lo que me pregunto, y lo que les pregunto a ustedes, es cuántas veces habremos escuchado eso de yo dejé el auto cerrado igual me lo rompieron, el comercio no se hace cargo. A cuántas personas les dijeron lo mismo cuando fueron a reclamar. A cuántos vecinos, como Jorge del barrio de al lado de casa, les dijeron que se arreglaran solos y que el cartelito los amparaba. Si a vos te pasó algo así, contame. Me interesa escucharte, de verdad. Mientras tanto, acá seguimos: atentos a la acequia, al barrio y a las escuelas que dan nombre a estas historias, esperando que la próxima vez que un comercio quiera desentenderse, alguien le recuerde este fallo.

PN
Paula NallimSociedad y vida cotidiana

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