Quinto año consecutivo en rojo: el comercio minorista pyme volvió a cerrar el Día de la Madre con caída real de facturación
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, la fecha registró una baja del 1,4% frente a 2025, con un ticket promedio de 63.197 pesos y cuatro de seis rubros en terreno negativo, pese a que casi nueve de cada diez comercios aplicaron algún tipo de promoción.

Las 62.000 razones que dejaron las cajas de los comercios minoristas pymes en el Día de la Madre 2026, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), se resumen en una cifra tan magra como elocuente: 63.197 pesos por ticket promedio a precios corrientes y una caída interanual del 1,4% en facturación medida a valores reales. Es la quinta contracción consecutiva para esa fecha, una racha que se sostiene desde 2022 y que muestra a un consumidor que sigue comprando, pero cada vez con más cautela, más ticket chico y más financiamiento.
El dato, que confirma la tendencia recesiva del segmento para esa festividad, contrasta con el esfuerzo promocional que realizó el sector: el 88,9% de los locales relevados ofreció descuentos, cuotas sin interés, bonificaciones bancarias o esquemas combinados tipo 2x1 y 3x2. Aun así, el volumen agregado de ventas fue insuficiente para torcer el rumbo, y se repitió el patrón de los últimos años, en el que el aparato promocional sostiene el consumo sin llegar a traccionar el resultado final.
Por rubro: cuatro bajas, dos subas y un claro ganador de bajo ticket
- Electrodomésticos y artefactos de hogar: caída real de 3,6%, la mayor del relevamiento, con una demanda concentrada en pequeños artefactos y líneas de entrada de gama baja, y menos gente en los locales físicos que en los canales digitales.
- Cosméticos y perfumería: baja de 3,2%, con impacto adicional por las lluvias registradas en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en el interior del país durante los días previos al domingo, que redujo la afluencia a las vidrieras.
- Equipos periféricos, accesorios y celulares: caída de 3,2%, ya que la renovación de equipos se postergó y la demanda se replegó hacia accesorios accesibles, un comportamiento típico de bolsillo cuando la canasta se aprieta.
- Calzado y marroquinería: retroceso de 2,2%, con ventas prácticamente sostenidas por el uso de cuotas sin interés, lo que confirma la primacía de la financiación como herramienta clave para cerrar la venta.
- Librería: suba de 3,4%, la única suba real destacada, impulsada por su carácter de regalo económico y de menor ticket, dentro de un contexto general depresivo.
- Indumentaria: leve aumento de 0,1%, una señal casi neutra que se explicó por promociones agresivas en un rubro históricamente sensible a los descuentos por fecha.
El cuadro por rubro deja una lectura muy gráfica del comportamiento que describió la CAME: la elección de artículos más baratos y la postergación de compras de mayor escala. Es el electrodoméstico de menor porte frente al equipo completo; es el set de perfumería económico en lugar del perfume de primera marca; es el accesorio de celular en lugar del teléfono nuevo; y es la financiación en cuotas la que sostiene al rubro calzado, donde la venta de contado se vuelve cada vez más excepcional.
El eslabón de la cadena que se lleva la diferencia
En un escenario de consumo dominado por promociones y cuotas sin interés, el segmento que retiene la diferencia económica de cada operación termina siendo el eslabón financiero. Bancos, fintech y plataformas de pago captan la mayor tajada del ingreso que genera cada transacción, ya sea vía comisiones por venta con tarjeta, costo financiero de las cuotas sin interés que se trasladan al comercio, o intermediaciones digitales. El comercio minorista pyme, en este Día de la Madre, financió promociones pero no logró recuperar margen, y la diferencia volvió a quedar del lado del sistema financiero, que opera con ingresos dolarizados o atados a tasas de interés aun cuando la venta minorista se desploma en términos reales.
De cara a lo que viene, el calendario de fin de año se presenta como termómetro. La próxima prueba de fuego será la temporada de fiestas, donde se esperan niveles similares de promoción y una dinámica de consumo que, según el propio relevamiento de la CAME, encuentra al 51,3% de los comerciantes que consideró que las ventas del Día de la Madre estuvieron en línea con lo previsto. La atención deberá centrarse, entonces, en cómo evoluciona la liquidación de indumentaria de temporada, en el ritmo de reposición de artículos escolares hacia fin de año y en la dinámica de las cuotas sin interés como variable clave para sostener el ticket promedio, en una economía que sigue mostrando al comercio minorista pyme como uno de los sectores donde primero se observan los cambios de humor del consumo.
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