The Last of Us reaviva la pantalla con infectados que no son zombis clásicos y abre un mapa inevitable de ficciones vecinas
La serie que adaptó los videojuegos de Neil Druckmann pone el tema con un hongo y desempolva viejas preguntas: hasta dónde se estira la etiqueta zombi y qué otros relatos la vienen trabajando con otra maña.

Me acuerdo de una noche de hace más de veinte años, cuando un director bastante audaz decidió que el cine de terror podía mirarse a sí mismo y reírse de sus propias reglas, y de alguna manera eso vuelve a pasar ahora con The Last of Us. La serie, creada por Neil Druckmann y Craig Mazin, adapta los videojuegos que el propio Druckmann pensó originalmente, y ya desde el primer fotograma, con ese mundo devastado por una infección que no es la clásica zombi sino que está vinculada a un hongo, uno entiende que acá la amenaza no es solamente el bicho que delira detrás de la esquina, sino las decisiones que va tomando la gente que sigue viva para protegerse. Pedro Pascal y Bella Ramsey encabezan el reparto de una historia que, como me dijo una colega mientras tomábamos un café, te agarra de las tripas porque no te deja soltar la pregunta de qué estarías dispuesto a hacer vos en ese lugar.
El vecindario de las ficciones con muertos vivientes
Ese eje de la supervivencia humana, más allá del infectado de turno, es justamente el que emparenta a The Last of Us con The Walking Dead, creada por Frank Darabont a partir del cómic de Robert Kirkman. Allí, Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun, entre otros, protagonizan una narración que también retomó la tradición del muerto viviente asociada al cine de George A. Romero y la desplegó en formato de serie, con sus derivados incluidos. La diferencia, y conviene tenerlo presente, es que The Walking Dead trabaja con muertos vivientes más reconocibles dentro del imaginario clásico, mientras que The Last of Us corre ese límite al proponer una infección que viene literalmente del reino de los hongos.
- The Last of Us: adaptación de los videojuegos de Neil Druckmann, creada por Druckmann y Craig Mazin, con Pedro Pascal y Bella Ramsey. La infección está ligada a un hongo.
- The Walking Dead: creada por Frank Darabont sobre el cómic de Robert Kirkman, con Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun. Retoma la herencia de George A. Romero.
- iZombie: creada por Rob Thomas, con Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli. La protagonista, recién convertida en zombi, come cerebros de víctimas de asesinatos y participa en la resolución de crímenes.
Para los que Prefieren Algo de humor con la Tragedia, iZombie ofrece una variante que a mí, particularmente, me parece de las más refrescantes del género. Creada por Rob Thomas, reúne a Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli en una historia donde la protagonista, una joven recién convertida en zombi, come cerebros en la morgue y a partir de eso termina participando de investigaciones largas. Esa convivencia forzada entre humanos y seres con cadáveres físicos, en el fondo, le permite a la serie abordar el género con una mirada más ligera que la de los relatos centrados pura y exclusivamente en el apocalipsis.
Las tres propuestas, en definitiva, muestran que el universo zombi da para mucho más que la típica horda de muertos hambrientos, y me parece que esa es la mejor invitación que uno puede hacerle a quien esté buscando algo nuevo para maratonear: dense una vuelta por alguna de estas tres ficciones, que cada una tiene su propio encanto, su propio tono y, créanme, su propia manera de interpelarnos sobre qué significa seguir vivos cuando el mundo se viene abajo.
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