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Diario Dos Voces

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La canasta básica de los adultos mayores trepó a 2.090.646 pesos en octubre y cuadruplica la jubilación mínima con bono

Un relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontografía —sic— relevó que medicamentos, alimentos y vivienda concentran casi dos tercios del presupuesto mensual de un jubilado.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía · · 3 min de lectura
La canasta básica de los adultos mayores trepó a 2.090.646 pesos en octubre y cuadruplica la jubilación mínima con bono

En un escenario signado por la aceleración de los precios en los segmentos que más golpean a los hogares de bajos ingresos, la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología dio a conocer un nuevo relevamiento según el cual la canasta básica estimada para un adulto mayor en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza se ubicó en 2.090.646 pesos durante octubre de 2025, un 38 por ciento por encima del registro de octubre de 2024, cuando la misma medición había arrojado 1.514.074 pesos. Frente al valor relevado en marzo del corriente año, la suba acumulada alcanza el 14,58 por ciento, lo que configura una dinámica de actualización persistente a lo largo del ejercicio.

El contraste entre el costo de la canasta y los ingresos previsionales resulta el dato más elocuente del informe: en el mes bajo análisis, la jubilación mínima, con el bono extraordinario incluido, se fijó en 505.748 pesos, monto que representa apenas algo más del 24 por ciento del total estimado como necesario para sostener el nivel de consumo habitual de una persona mayor. De ese modo, la relación entre ambos valores evidencia que el haber mínimo cubre menos de una cuarta parte del presupuesto calculado por la entidad.

Al desagregar la composición de la canasta, el informe señala que los medicamentos y la atención de la salud constituyen el componente de mayor peso relativo, con un requerimiento mensual de 518.708 pesos; resulta particularmente significativo que, considerado de manera aislada, este rubro supere por sí solo al haber mínimo previsional, inclusive con el refuerzo extraordinario contemplado. A ese capítulo se adicionan los alimentos, con un costo estimado de 457.742 pesos, y la vivienda, que demanda 361.081 pesos; en conjunto, los tres conceptos concentran 1.337.531 pesos, alrededor del 64 por ciento del total de la canasta. El tercio complementario corresponde a transporte, indumentaria, esparcimiento y otros consumos habituales.

Los componentes que explican la brecha

  • Medicamentos y atención de la salud: 518.708 pesos mensuales. El cálculo incorpora distintos fármacos y los descuentos vigentes en farmacias conforme a la cobertura de la obra social correspondiente.
  • Alimentos: 457.742 pesos mensuales. Se relevan los productos incluidos en la canasta familiar del INDEC, con el peso particular que tiene este capítulo en el consumo habitual de los adultos mayores.
  • Vivienda: 364.969 pesos mensuales. La medición agrupa las situaciones de quienes conservan una propiedad, quienes alquilan y quienes residen en pensiones, con el fin de reflejar las distintas situaciones habitacionales de la población relevada.
  • Otros rubros: el tercio restante reúne gastos de transporte, vestimenta, esparcimiento y consumos específicos, completando los 2.090.646 pesos que totaliza la estimación mensual.

En lo que respecta a las demás prestaciones previsionales contempladas en el relevamiento, las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubicaron en 375.023 pesos, en tanto la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanzó los 418.218 pesos con bono; ambas quedaron igualmente por debajo del costo individual del capítulo de medicamentos y salud, lo que ratifica la insuficiencia de los haberes vigentes para sostener los consumos elementales de la población destinataria.

El informe aclara que la metodología se construyó como referencia: tomó como base las pautas de la canasta del INDEC y ponderó el peso relativo de cada gasto en esta población particular, con el propósito de estimar el presupuesto mínimo que necesita una persona mayor para cubrir sus necesidades habituales durante un mes. A los fines de un informe cerrado, conviene observar qué proporción de esa brecha será eventualmente reconocida en los próximos ajustes del haber mínimo, dado que la dinámica de los medicamentos y de los alimentos tiende a marcar el ritmo de las actualizaciones en los próximos meses. Habrá que mirar, en particular, cómo se mueve el precio de los medicamentos ambulatorios en el primer trimestre del año entrante, dado que se trata del eslabón de la cadena que suele llevarse la mayor parte de las subas y del que más rápidamente erosiona el poder de compra de los haberes jubilatorios.

MS
Martín SáezVitivinicultura y economía

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